Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

lunes, 19 de abril de 2010

Esa esquina.



Apenas podía andar ya. El enemigo de nombre feo le había dejado sin fuerza ninguna. Pero él se esforzaba, no quería parecer dolorido, aunque lo estaba y mucho. Estábamos de vacaciones y yo creo que él era plenamente consciente de que serían las últimas.
Mi hada era muy bebé y salíamos a pasear, cerquita de casa, para no cansarle. Aún así, cada paso era un esfuerzo, cada respiración un poco más difícil.
Recuerdo su último paseo y cómo paró en esta esquina, apenas a 200 metros de casa. Tuvo que descansar.
Ahora paseo con mis duendes y cada vez que paso por allí, que es muy a menudo, le veo apoyado en esa pared, descansando y trato de imaginarme cómo hubiera sido todo si hace seis años él no se hubiese ido en contra de su voluntad.

6 comentarios:

eire dijo...

En fin esa maldita enfermedad no perdona, mi suegro se opera pronto de ese bicho que también le ha atacado a él, en fin el día que encuentren una cura para esta enfermedad será el día más feliz de millones de personas. Besos

Rose dijo...

Qué bonito sabes poner lo que en realidad es tan feo y cruel.
Enhorabuena, y muchos ánimos a todos los que peleáis cada día contra ese bicho, por desgracia a casi todos nos ha tocado.

Mommy M dijo...

hay lugares que tienen alma. Lo siento princesa. El vacío que dejan los que se van cada vez es más hondo aunque no duela tanto.
Un superabrazo.

Myr (me alegro que la z. de tu jefa esté en el más allá). Vida nueva que lou ya ha tomado las riendas.

Sara dijo...

Pffff me ha recorrido un escalofrío al leer tu entrada y ver la foto de esa esquina. Desde luego que hay lugares que quedan marcados para siempre en nuestra memoria.
Un besito fuerte

Maeva dijo...

Qué triste Lou, la verdad es que ese enemigo es un poco puñetero y por mucho avance y mucha ciencia no hace otra cosa sino joder la pavana.

un beso!

Duna dijo...

Es cierto q hay lugares que nos quedan marcados por una cosa o por otra.
Yo no puedo ver las puertas de entrada al quirófano donde m operaron, me pongo malísima, una angustia y un malestar.. la última vez tuve q ir al baño a vomitar nada más verlas, q mala me puse... no me digas pq pero es verlas y me pongo fatal.