Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

viernes, 21 de abril de 2017

21 de Abril de 1992

Lo siento, de verdad lo siento, pero hoy no puedo evitar contaros una batallita.
Tal día como hoy hace 25 años era miércoles, eso he tenido que mirarlo porque de verdad no lo recordaba. Sólo sé que justo después de la clase de matemáticas financieras y ya con la maleta en los coches (2), a la hora de comer pusimos rumbo a Sevilla.
A esa edad yo me comía el mundo, me sentía fuerte, feliz, y, al fin, creía haber encontrado mi lugar. Era el segundo año de carrera y había conocido a dos chicos muy simpáticos que se unieron al grupito de 4 chicas que por aquel entonces éramos.
El año 92 fue muy especial, yo lo recuerdo con mucho cariño, todo en España iba a ser maravilloso, seríamos el centro del mundo civilizado durante muchos meses, primero gracias a la exposición universal de Sevilla y luego gracias a los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Yo jamás había salido de mi casa sin mis padres, ni con amigos a pasar vacaciones ni nada similar, pero, se ve que mis padres se daban cuenta de que antes o después tenía que ocurrir, y no pusieron el grito en el cielo cuando les hablé de mis planes para ir a Sevilla. De hecho después de mirar y mirar hoteles, fue mi padre el que nos ayudó a alquilar una casita en Camas para una semana. Allí nos fuimos, María y el que hoy es su contraparte, Natalia, Sonia, el que hoy es mi contrario y yo.
No se bien que magia tuvo la Expo, no se si fue la playa de la Barrosa, no se si fue Cádiz o las largas colas para ver los pabellones, pero sé que a mí me cambió la vida.
Lo disfutamos muchísimo, todos, en grupo, no penséis nada raro, por aquel entonces éramos un grupo muy homogeneo, sin "apartes", pero sí es cierto que, a partir de ahí las relaciones surgieron...
Recuerdo aquel viaje con enorme cariño. Como os podéis imaginar, al final, ese grupo tan homogeneo se rompió. No fue algo traumático pero sí definitivo. Aún hoy pienso en ellas dos y me gustaría mantener alguna relación, pero las cosas fueron como fueron y han pasado 25 años.
Viendo las cosas con perspectiva mi hija debería haberse llamado Triana y alguno de mis hijos Curro.

martes, 18 de abril de 2017

(¿) To er mundo e güeno (?)

¿Os acordáis de esa película de Summers?, yo, la verdad es que si pienso en ella se me dibuja una sonrisa en la cara.
Quiero que esta sea una entrada divertida, quizás por esperpéntica, pero que os dibuje una sonrisa en la cara.
Estoy en un momento de absoluta crisis social en mi vida. Siempre he dicho que no soy especialmente simpática, correcta y educada lo intento, unas veces con más suerte que otras, pero simpática, de esas que van con una sonrisa por la vida, definitivamente, no.
Es más, desconfío profundamente de la gente que sonríe constantemente, me parecen falsos, tonterías mías probablemente.
El caso es que, desde que por obligación laboral tengo que hablar con gente a la que no dedicaría ni un hola por educación, estoy desarrollando un, ¿odio?, ¿asco?, ¿desprecio?, por según qué gente.
Esto se traduce en un "autismo" auto impuesto fuera de mi puesto de trabajo. Me cuesta mucho hablar con la gente, no me apetece y en general creo que me aporta poco positivo.
Es diferente la actitud de la gente dependiendo a quién se dirijan y en qué circunstancia. Si van a comprar, a la frutería pongamos por ejemplo, están en manos del tercero que les servirá un mejor o peor género según les conozca más o menos  y además les cobrará por ello sin regateo posible, sacarán por tanto su lado dulce y su mejor sonrisa.
Por contra, cuando alguien acude a una entidad bancaria en la que tiene depositados sus ahorros y no va a pedir financiación (ojo, esto último es el hecho diferencial), adoptan por lo general una posición de superioridad absurda en la que ellos son los dueños del cotarro.
Y yo tengo muy poca paciencia y por lo general ellos mucho tiempo libre y poco que hacer.
El caso es que ya no espero nada positivo de nadie, desgraciadamente sé que, hasta en los casos más cercanos a mi, la cara más amable sólo sale a relucir cuando se espera algo a cambio.
En todo ese bucle negativo me encuentro cuando, de repente, sin ton ni son, a veces creo que no toda la humanidad está perdida.
Ayer, sin ir más lejos, ¡me cambiaron el asiento en el tren para poder ir sentada con mis duendes!. Fue tal la emoción que casi me abalanzo sobre el encantador señor que me cambió el asiento y le planto un beso en los morros, quien sabe si eso le hubiera alegrado el día como me lo alegró a mí su detalle.
Va por él este post.
Por cierto, las vacaciones en la playa, estupendas, en este caso lo de "lo bueno si breve, dos veces bueno" no aplica.


domingo, 19 de marzo de 2017

Citius, altius, fortius.

Lo que tiene de bueno eso de que ahora las revisiones de mi Sol sean anuales, es que te relajas. Lo que tiene de malo es que el relax esta vez ha llegado hasta el 14 de Marzo, desde el 22 de Diciembre que hicimos la analítica.
Todo tiene su explicación, la doctora Marta Baragaño y el Doctor Madero cambiaron de hospital ahora hace un año. Es verdad que podrían haberle revisado en su hospi y punto, pero una leucemia no es un catarro y yo me quedo más tranquila si lo ven los de siempre.
Pues eso. El 22 de Diciembre vimos la analítica básica y estaba bien, así que hasta mediados de Enero no la tuvimos completa. Entonces empezamos el periplo de especialistas, endocrino y nefrólogo.
El endocrino ve, yo yo también sin ser endocrino, que mi niño está a punto de empezar con el estirón, sus hormonas están más altas, pero sobre todo, su cuerpo está cambiando. Todo en orden... salvo el colesterol.
Con el nefrólogo la cosa cambia algo, hay demasiado calcio en su sangre y en su orina, parece como si los lácteos que como fueran demasiados y no es así. Lo del colesterol es un poco culpa de todos, es cierto que parece que tiene una predisposición genética a tenerlo alto, pero no es menos cierto que no hay manera de que coma verdura y mucho menos fruta.
Os lo que comentado en otras ocasiones, la verdura se la disfrazo de mil maneras, en salsas, purés..., pero la fruta no hay manera.
No come embutidos, ni grasa, ni bollos, aunque si galletas y cereales. El caso es que con todo el deporte que hace debería ser suficiente, pero no lo es.
El caso es que la nefróloga le mandó repetir la analítica en junio.
Como os decía, el martes 14 tocó ver a la oncóloga, todo en orden salvo un parámetro, no recuerdo cual es, que indica rotura elevada de glóbulos rojos (?).
Ya en los primeros resultados salió la bilirrubina alta y decidimos comprobar si había heredado la enfermedad de Gilbert de su padre y así es.
No es nada severo, sólo una insuficiencia del páncreas para controlar la bilis. Si la rotura de glóbulos rojos fuese alta, asociada con el Gilbert el niño se pondría de color amarillo limón, estaría extraordinariamente cansado y su orina sería oscura.
Por suerte nada de eso ocurre.
El caso es que nunca, en todas las analíticas que se le han hecho y son miles, nunca, había llamado la atención ese parámetro de los glóbulos rojos, y puede deberse a varias causas, una viriasis, un exceso de deporte (los corredores de maratón lo tienen) o si por el contrario es un síndrome metabólico (según ella no lo parece), pero claro, "ya que lo hemos visto" y como de todas formas íbamos a pincharle en junio, pues lo hacemos en oncología pediátrica y lo analizamos todo.
Me da penita por él, me gustaría ahorrarle el pinchazo, pero mira, así no se pasa un año sin que veamos como van las cosas.
Pero todo esto, que altera mi sueño, mi vida y mi tranquilidad, a él le es completamente ajeno, para empezar porque a esta última revisión no le llevamos. Él sólo piensa en ser feliz, en los deberes y en la liga de baloncesto colegial.
Es bueno jugando al basket, muy bueno. Y yo le veo pelear, saltar, sudar y encestar y sólo se me ocurre decirle lo que pone en el titulo, más lejos, más alto, más fuerte...
Te quiero mi Sol.

domingo, 12 de marzo de 2017

Viendo "Lo que de verdad importa", con él.

Este esta siendo un fin de semana raro.
Mis duendes no tienen partidos de basket de esos que nos hacen estar a las 8:45 de la mañana en Getafe o Pinto. Parece mentira, pero de repente te sobra un montón de tiempo el sábado por la mañana.
Mi contrario quería ir a Segovia, yo prefería La Granja y sus jardines y mis duendes preferían en sofá de casa y las consolas que tienen prohibido tocar entre semana.
Para terminar de rematar, a Garbanzo le invitó un amigo a pasar la tarde en su casa y dormir, así que, se me ocurrió que era el momento perfecto para ir con mi contrario, mi Hada y mi Sol a ver "Lo que de verdad importa".
No esperaba una película de Oscar, porque no lo es, pero sí una comedia amable, con final feliz y sentimientos y en eso no me defraudó.
Me gusta Paco Arango. Siendo un tío que lo tiene todo para vivir tranquilamente, se dedica a ayudar, ¡no me digáis que no tiene un mérito tremendo".
La película me gustó. Se me hizo raro ir sólo con dos hijos, la falta de costumbre.
Supongo que habéis oído el argumento, Alec, un descerebrado (y cañón) chaval a punto de cumplir los 30 con una vida completamente descarriada, recibe el ofrecimiento de un tío carnal, al que no conoce de nada, de hacer frente a todas sus deudas a cambio de que se vaya a vivir un año a Nueva Escocia.
Cuando llega encuentra una vida distinta, y un pueblo que espera que "el don que aún no le ha sido revelado" les ayude.
Alec es "el curandero", aunque aún no lo sabe. Es un raro don que se le concede a su familia en generaciones alternas y que le concede curar a la gente sólo con verles. Cuando lo descubre lo rechaza.
Vive a lo loco, su vida es triste, sin padres y con un único hermano gemelo muerto de cáncer dos años atrás, ese don es demasiada responsabilidad para él.
Y entonces conoce a Abigail, una chica de 14 años con un cáncer terminal cuyos padres han conducido durante horas para llevarla "al curandero" como última esperanza.
El personaje de Abigail es tremendo. Supongo que a esa edad eres perfectamente consciente de que vas a morir y me parece tremendo que, aún sabiéndolo, quiera darles a sus padres la esperanza, que ella no comparte, de que Alec puede curarla.
Después de un fin de semana con ella, Alec se da cuenta de que si no hubiera renunciado a su don, podría haberla curado...
Yo no lloré, a veces creo que se me han gastado todas las lágrimas ya, pero mis hijos y mi contrario sí.
Yo sufría, pensando en qué se le estaría pasando a mi Sol por la cabeza. Cuando a él le diagnosticaron era muy pequeño para entender nada y llegar a saber el alcance de todo aquello, pero ahora...
Él sabe que la gente se muere de cáncer, ¿qué pensará, cómo hilará que él tuvo algo de lo que la gente se muere?.
Llamadme cobarde, pero no tengo el valor de hablarlo con él .
Al final el cáncer de Abigail remite y Alec entiende que tiene una misión en la vida.
Recomendable sin duda.
El martes tenemos los resultados completos y finales de la revisión que empezamos el 22 de Diciembre, tenemos cita con oncología pediátrica.

sábado, 4 de marzo de 2017

La importancia de las palabras ... o el desprecio del mensaje

O lo que es lo mismo, "La preferencia de las formas frente al fondo"
Copio literalmente de Internet:
El Rey sin Dientes.
Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño.
“¡Qué desgracia, mi Señor!” exclamó el adivino, “cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad”.
“¡Qué insolencia!” gritó el Sultán enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!” Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: “¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada… ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!”
Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
“Recuerda bien, amigo mío”, respondió el segundo adivino, “que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse”.

¡¡¡¡¿Aprender a comunicarse?!!!

Lo se, soy muy bruta.
Ya os lo he comentado en otras ocasiones, la gente que se queda en las formas y no llega la fondo me saca de mis casillas. Las palabras grandilocuentes y rebuscadas, modernas y de nuevo uso no son lo mio.
Vuelvo a la fábula.
Probablemente, si el Sultán me hubiera llamado a mí, hubiera sido aséptica. Le hubiera contado sin más que cada diente significaba la muerte de un familiar pero no la suya. Y lo hubiera dejado ahí. Ni hubiese dicho "¡Qué desgracia, mi Señor!", ni "Gran felicidad os ha sido reservada" porque, sinceramente, sobrevivir a toda la gente que amas no me parece una felicidad.
Pero a menudo la gente se deja engañar por exclamaciones grandiosas y no mira el fondo del asunto.
Es un hecho, somos una cultura (sociedad) de formas, donde al fondo no se le da la importancia que tiene, porque, no nos engañemos, para llegar a entender el fondo, hay que pensar y pensar no es una cualidad a la que se de importancia últimamente. De hecho, es mucho más fácil mantenernos el el rebaño diciendo "beeee" y que sigamos todos pastando.

jueves, 2 de marzo de 2017

Rugby en Edimburgo

No, no me gusta el rugby.
Pero a mi contrario sí, y mucho.
No, a mí jamas se me hubiese ocurrido ponerme a buscar entradas por internet para un partido del Seis Naciones, pero al hermano de mi contrario sí.
Pues eso.
Al menos me preguntó si tenía algún inconveniente o plan preparado para el fin de semana del 25 de Febrero y como no lo tenía y sabía la ilusión que a él le haría, se encargó de organizarlo todo.
No lo hizo mal, las cosas como son.
La idea era darle una sorpresa, como regalo por su próximo cumpleaños que será en unos días, pero eso sólo pudo ser a medias. Organizar a los duendes y sus partidos de basket y entrenamientos requiere de una ingeniería nada sencilla.
Hasta hace quince días no lo supo todo. Se emocionó.
Salimos el viernes 24 por la noche. Vuelo directo a Edimburgo a donde llegamos con un frío horrible, lloviendo y con viento y encima los taxis no venían.
Torpes que fuimos porque el tranvía te deja en el centro de la ciudad.
El sábado madrugamos para ir a recoger las entradas. Aprovechamos la mañana en la ciudad comprando polos (de rugby, obviamente) para los chicos y para la hora que abrían el estadio ya estábamos allí. ¡Qué ambientazo!, música en directo, comida de diferentes tipos, seguidores de ambos equipos juntos, revueltos y completamente respetuosos unos con otros ¡y ni un solo papel, vaso o botella por el suelo!.
Me fascinó el hecho de que muchos de ellos iban con kilt (falda típica) y en absoluto se les de ridículos, es muestra de orgullo y yo lo admiro.
Llovió durante el partido y al terminar.
Yo no entiendo ni pun, pero es verdad que los "ensayos" molan.
Ganó Escocia, por primera vez en diez años.
Salir de allí nos costó la torta, desalojar el estadio de Murrayfield con 80.000 espectadores lleno a rebosar lleva su tiempo.
Salimos a cenar y fue toda una aventura, no se nos había ocurrido hacer reserva y estaba todo completo.
El domingo nos levantamos con un sol radiante y salimos a pasear por la ciudad. Yo ya había visitado el castillo pero mi contrario no, y le apetecía. ¡Lo que nos pudo caer encima!, ya ni nos molestábamos en resguardarnos de la lluvia.
Cuando llegamos al hotel a la hora de comer a recoger el equipaje, nos secamos como pudimos y salimos hacia el aeropuerto. En tranvía, por supuesto.
Decir que lo pasamos genial es quedarse cortos. Lo disfrutamos mucho.
Yo, siempre pensando en los duendes, creo que es una ciudad que se presta a un viaje rápido de fin de semana, que los transportes son muy buenos y que la ciudad tiene un tamaño muy manejable para caminar. Tengo que estudiarlo con detalle.
Veis, lo que se dice aficionada al rugby no me he hecho, pero a una escapadita de fin de semana no le digo yo que no, sea cual sea la excusa.


domingo, 19 de febrero de 2017

50 Sombras más oscuras, la película

No voy a deciros que estaba ansiosa por ver la segunda parte de la tan famosa saga, pero sí que, como la vez anterior, quedar para ver la película con unas amigas me pareció divertido.
Así lo hicimos. Nada de ir al estreno, que la "obra" no merece tal esfuerzo, mejor entre semana, por la noche a una hora cómoda y haciendo escapada de chicas, cena, copa y cine con palomitas.
Me gustó la película, como en la ocasión anterior, es mejor que el libro, aunque en este caso, el libro empiece a tener un argumento más definido que en el anterior y en la película no termina de discernirse.
Como siempre, la parafernalia de "tío rico" impresiona, la verdad es que ya me gustaría a mí tener un apartamento con las vistas que tiene el del pollo ese en Seatle...
Me hizo gracia el duelo de "operaciones de estética" entre Marcia Gay Harden, que hace el papel de Grace, madre de Chistian y Kim Basinger, que hace de Sra. Robinson. En general diría que el cirujano que operó la nariz de Basinger se lució más ...
Pero ya dejando a un lado esas consideraciones estéticas os diré que sentí un profundo miedo por los grupitos de adolescentes, que en algunos casos dudo que llegasen a la mayoría de edad, que allí se veían y os digo por qué.
Una mente joven, no sé si tan inexperta como a esa edad las supongo yo, son presas fáciles de asumir comportamientos patológicos como normales e incluso románticos o deseables.
Christian Grey es un enfermo, él mismo lo sabe y lo reconoce ante Anastasia, es un sádico. Eso, que no deja de ser peligroso, es algo que llama la atención sin duda. Digamos que, si alguien insiste en ponerte unas esposas, asumes que, o bien es un juego del que estás dispuesta a participar, o no, pero hay comportamientos muy sutiles en la película que son, de lejos, mucho más preocupantes.
Ya en la primera secuencia, Christian Grey compra toda una serie de retratos que un  amigo de Anastasia ha hecho de ella y que cuelgan en una galería porque "no quiere que nadie más la coma con los ojos" (¡!). Seguidamente se van a cenar para arreglar su relación y cuando la deja en casa le da un estupendo paquete que ella abre (y acepta) sin sorprenderse, un teléfono último modelo para tenerla permanentemente localizada y un portátil...
La frase "eres mía" la repite sin atisbo de remordimiento y ella la asume como un hecho sin cuestionarlo.
Una chica joven, lista, supuestamente con buena formación y futuro prometedor como editora de libros y es una pusilánime que no sabe decir "NO".
Un "novio" que no "permite" que vayas a un viaje de trabajo si no es él quien te lleva (y te vigila) y una niña tonta a la que el rico guapo, en mitad de un restaurante le ordena que se quite las bragas, ¡y se las quita sin decir ni mu" no son comportamientos normales.
Suerte que mi hija aún no está en edad de ver semejante película, pero si lo estuviera, yo iría con ella, yo le explicaría que una "no es de nadie", que se puede quitar las bragas donde y cuando quiera a voluntad propia, no porque otro se lo ordene y que es más fácil mantener la dignidad con ellas puestas.
Más allá de esto, que es lo verdaderamente peligroso, los "juguetes", "bolas chinas" y lencería sugerente sí que me parecen juegos en los que participar, si es de manera consentida, no me parece mal (ni bien).
Por cierto que hay una escena (dejad de leer si no queréis que os rompa la magia) en la que juegan con una barra fija que se abre y cierra, con dos correas que sujetan los tobillos. En un momento dado, él levanta la barra y sin más la da la vuelta en la cama. ¡Os juro que me entró un ataque de risa!, a mí y a mis amigas porque, como decía una de ellas, si mi marido intenta hacer eso está con lumbalgia tres meses y es que o él es Superman y ella una muñeca de cuarto de kilo o tal maniobra es digna del increíble Hulk.
Pues eso, que para una velada de amigas es entretenida, pero mantened a vuestras hijas informadas de que eso no es amor ni nada que se le parezca.
PD: la escena en que él le ordena a una "antigua sumisa" que se arrodille y la otra lo hace es de traca.
Se ve que no tengo alma de sumisa.