Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

domingo, 19 de febrero de 2017

50 Sombras más oscuras, la película

No voy a deciros que estaba ansiosa por ver la segunda parte de la tan famosa saga, pero sí que, como la vez anterior, quedar para ver la película con unas amigas me pareció divertido.
Así lo hicimos. Nada de ir al estreno, que la "obra" no merece tal esfuerzo, mejor entre semana, por la noche a una hora cómoda y haciendo escapada de chicas, cena, copa y cine con palomitas.
Me gustó la película, como en la ocasión anterior, es mejor que el libro, aunque en este caso, el libro empiece a tener un argumento más definido que en el anterior y en la película no termina de discernirse.
Como siempre, la parafernalia de "tío rico" impresiona, la verdad es que ya me gustaría a mí tener un apartamento con las vistas que tiene el del pollo ese en Seatle...
Me hizo gracia el duelo de "operaciones de estética" entre Marcia Gay Harden, que hace el papel de Grace, madre de Chistian y Kim Basinger, que hace de Sra. Robinson. En general diría que el cirujano que operó la nariz de Basinger se lució más ...
Pero ya dejando a un lado esas consideraciones estéticas os diré que sentí un profundo miedo por los grupitos de adolescentes, que en algunos casos dudo que llegasen a la mayoría de edad, que allí se veían y os digo por qué.
Una mente joven, no sé si tan inexperta como a esa edad las supongo yo, son presas fáciles de asumir comportamientos patológicos como normales e incluso románticos o deseables.
Christian Grey es un enfermo, él mismo lo sabe y lo reconoce ante Anastasia, es un sádico. Eso, que no deja de ser peligroso, es algo que llama la atención sin duda. Digamos que, si alguien insiste en ponerte unas esposas, asumes que, o bien es un juego del que estás dispuesta a participar, o no, pero hay comportamientos muy sutiles en la película que son, de lejos, mucho más preocupantes.
Ya en la primera secuencia, Christian Grey compra toda una serie de retratos que un  amigo de Anastasia ha hecho de ella y que cuelgan en una galería porque "no quiere que nadie más la coma con los ojos" (¡!). Seguidamente se van a cenar para arreglar su relación y cuando la deja en casa le da un estupendo paquete que ella abre (y acepta) sin sorprenderse, un teléfono último modelo para tenerla permanentemente localizada y un portátil...
La frase "eres mía" la repite sin atisbo de remordimiento y ella la asume como un hecho sin cuestionarlo.
Una chica joven, lista, supuestamente con buena formación y futuro prometedor como editora de libros y es una pusilánime que no sabe decir "NO".
Un "novio" que no "permite" que vayas a un viaje de trabajo si no es él quien te lleva (y te vigila) y una niña tonta a la que el rico guapo, en mitad de un restaurante le ordena que se quite las bragas, ¡y se las quita sin decir ni mu" no son comportamientos normales.
Suerte que mi hija aún no está en edad de ver semejante película, pero si lo estuviera, yo iría con ella, yo le explicaría que una "no es de nadie", que se puede quitar las bragas donde y cuando quiera a voluntad propia, no porque otro se lo ordene y que es más fácil mantener la dignidad con ellas puestas.
Más allá de esto, que es lo verdaderamente peligroso, los "juguetes", "bolas chinas" y lencería sugerente sí que me parecen juegos en los que participar, si es de manera consentida, no me parece mal (ni bien).
Por cierto que hay una escena (dejad de leer si no queréis que os rompa la magia) en la que juegan con una barra fija que se abre y cierra, con dos correas que sujetan los tobillos. En un momento dado, él levanta la barra y sin más la da la vuelta en la cama. ¡Os juro que me entró un ataque de risa!, a mí y a mis amigas porque, como decía una de ellas, si mi marido intenta hacer eso está con lumbalgia tres meses y es que o él es Superman y ella una muñeca de cuarto de kilo o tal maniobra es digna del increíble Hulk.
Pues eso, que para una velada de amigas es entretenida, pero mantened a vuestras hijas informadas de que eso no es amor ni nada que se le parezca.
PD: la escena en que él le ordena a una "antigua sumisa" que se arrodille y la otra lo hace es de traca.
Se ve que no tengo alma de sumisa.

martes, 14 de febrero de 2017

Cosas que me hacen feliz

  • Me encanta despertarme por la mañana, despertarme yo sola, sin que suene el despertador, sin prisas, y estirarme, despacito.
  • Me gusta acercarme a las camas de mis hijos y verles dormir, y darles mil besos y acariciarles el pelo y repetirles al oido que les amo.
  • Me gusta ver a mi contrario a mi lado en la cama, no me gusta dormir sola.
  • Me gusta saber que llevamos juntos casi veinticinco años (tres meses nos faltan).
  • Me gusta el zumo de naranja y los copos de avena para desayunar.
  • Me gusta abrir la ventana en invierno y que el frio me de en la nariz.
  • Me gusta pasear por la playa y mirar el mar.
  • Me gusta leer el periódico empezando por la última página.
  • Me gusta mirar la lluvia detrás de un cristal con una taza de té en las manos.
  • Me gustan las risas de mis hijos y sus regañinas.
  • Me gusta tener una hija con la que "ir de trapos" y de la que ser cómplice (nunca amiga).
  • Me gusta...
  • Me gustaría no olvidar a ratos todo esto que me gusta.
Feliz día de San Valentín, porque a mí, sea o no sea una fiesta comercial, me gusta.

viernes, 20 de enero de 2017

Algún día hay que volver

Feliz año nuevo a todas, ¡qué ridículo decirlo a 20 de Enero!. Es lo que hay.
Quiero empezar, volver, escribir, contaros, que me contéis. Quiero tantas cosas, que en realidad sólo quiero una, tranquilidad.
Terminé el año de vacaciones, estupendamente, con los niños en casa echando raices en el sofá y yo cocinando mucho y disfrutando de ellos.
Un año más, las cenas de relumbrón se hicieron en casa, así que me tocó pensar el menú. Es un rollo decidir, luego hacerlo no tanto.
Los duendes no tenían preferencias en cuanto a la cena de Nochebuena, así que me fui a lo tradicional porque me apetecía mucho.
Preparé muchos aperitivos variados, lombarda con pasas, piñones y manzana y pularda rellena. Por supuesto no faltó como postre la tradicional compota de Navidad que tanto le gusta a los abuelos.
Fue una cena tranquila, en familia, los cinco de casa y los abuelos, hicimos risas y disfrutamos, además yo tuve la oportunidad de estrenar un precioso mantel plateado que había comprado a finales de las rebajas del año pasado. A mis hijos no les gustó el mantel (de todo tienen que opinar...).
El día de Navidad amaneció temprano, se ve que Papá Noel hizo ruido en el tejado y despertó a los duendes. Vino cargado, especialmente para ellos, aunque algo para los grandes también dejó.
Fuimos a comer en Navidad a casa de la otra abuela de mis duendes, con el resto de familia de mi contrario.
Los días siguientes transcurrieron tranquilos, alguna salida esporádica y mucho sofá, como os he dicho antes.
Fin de año es una de las noches favoritas de mis niños, se pueden quedar hasta tarde y nadie les manda a dormir, especialmente mi Garbancito que disfruta como nadie.
Como la cena de Nochebuena la había elegido yo, les dejé a ellos elegir la de Nochevieja. ¿Y qué elogieron?, patatas, no podía ser de otra manera.
El año pasado unos quisieron patatas fritas con huevos y los otros patatas guisadas viudas, este año les dije que tenían que ponerse de acuerdo, y fue fácil, patatas a la importancia.
No las había hecho nunca, así que me busqué varias recetas, todas muy parecidas, y elegí la que más me gustó. Me salieron dos perolas enormes de patatas y no creáis que sobraron demasiadas, la verdad es que me dijeron que estaban riquísimas (yo no las probé).
Pero lo que fue verdaderamente lucido fueron los postres. Hicimos una variante de los tradicionales troncos de Navidad. El de chocolate era el de siempre, pero con el que nos superamos fue con el "tronco de Navidad Red Velvet", os dejaré la receta cuando tenga un rato.
Esa noche a mis hijos sí que les gustó la mesa, estaba muy colorida, con el mantel rojo y pampanitos. Fuimos uno más, porque como siempre, vino la otra abuela de mis hijos, jugamos a las adivinanzas, a las palabras encadenadas y a no se cuantas cosas más hasta que llegó la hora de las campanadas.
No creáis que nos acostamos muy tarde, no serían más de la una. El día de año nuevo lo pasamos en casa de la otra abuela de mis hijos.
El día 2 ya empecé a trabajar...
(obviaré el tema)
El día de Reyes amaneció súper temprano, los cochinos de los camellos de los Reyes lo habían dejado todo hecho un asco, menos mal que no se comieron los regalos también. Hemos debido ser muy buenos, porque nos trajeron muchas cosas, ya os contaré. Quiero ver si encuentro fuerza para hacer una entrada con mis regalos, que son muy chulos.
También me falta la entrada del Roscón, que como siempre, merece capítulo aparte.
Y colorín, colorado, las Navidades se han acabado. Las Navidades, y si me descuido, también el mes de Enero.
Me tengo que poner las pilas, que me faltan muchas cosas que contaros.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Terminar el año

No quiero que esto sea un resumen de mi año ni un balance de lo que ha sido el mismo, aunque supongo que terminará siéndolo.
Sólo tengo una cosa fantástica que decir del mismo, que a mi Sol le dieron el alta en oncología pediátrica, ya sólo por eso lo recordaré con cariño. Bueno, hay más cosas, mis padres siguen vivos, mi hermano también y mis hijos y mi marido aparentemente sanos.
Por lo demás no hay mucho más que decir, que para mi ha sido un año de mierda que empecé mal y termino peor, de todo, paso de entrar en detalles.

No se si 2017 será mejor, al menos es impar, pero he aprendido a fuerza de tortas que cuando las cosas van mal siempre pueden ir peor, así que sortearé las curvas segun vayan viviendo y me concentraré en sobrevivir, que tal y como me encuentro me parece hasta una heroicidad.
No me hagáis caso.

Ahora no tengo tiempo que perder, tengo que empezar con los preparativos de la cena de nochevieja, una ves superada, con éxito, la de nochebuena.
El fin de año va a ser más latoso, mis hijos piden patatas a la importancia para cenar. Es un plato que la otra abuela de mis hijos hace a menudo y a ellos les encanta, yo no lo he hecho nunca, así que en cuanto cierre esta entrada empezaré a buscar una receta, aunque ya se que es más laborioso que difícil.
También he encontrado una variante para mi tronco de navidad, este año, al menos uno de ellos, intentaré que sea de color rojo, ya os contaré qué tal sale.
Esta semana no trabajo, tampoco estoy haciendo nada extraordinario, mi Sol tiene entrenamientos de basket diarios y eso nos condiciona mucho, además, mi contrario trabaja y mis otros duendes son muy caseros, así que me limito a vegetar en el sofá.
El día 2 volveré al campo de batalla, el último día antes de las vacaciones tuve que tirar de ansiolíticos para poder soportarlo, inagino que la vuelta será parecida.
En fin, que gracias por estar por ahí y que os traigan muchas cosas los Reyes.

PD: al fin pude estrenar mi precioso mantel navideño comprado al final de las rebajas de febrero...

jueves, 22 de diciembre de 2016

Nuestra lotería

Bueno, ha pasado otro año y ya tocaba. Uf, doce meses sin una analítica...
Empezamos con la revisión anual de mi Sol justo al volver del puente, con el cardiólogo. Ecocardiograma y eléctro, todo en orden, el niño sin parar de hacer deporte y creciendo, muy deprisa.
Hoy tocaba visita a oncología pediátrica.
A pesar de que la doctora Marta nos dio el alta en enero, acordamos con ella, que, ya que le parecía oportuno seguir revisando anualmente, estaría encantada de seguirle ella. Esta vez ha sido un poco más lio.
Resulta que ella y San Luis Madero, han cambiado de hospital, han dejado nuestro comodísimo San Rafael y se han ido a uno mucho más grande.
Como, si todo va bien, la revisión será una vez al año, la verdad es que yo me quedo mucho más tranquila si ella lo sigue.
En realidad todo funciona parecido, le pichan en el hospital de día y luego nos ve la doctora, ¡si además le pincha una de las enfermeras que estaba en San Rafael y que se ha ido con la doctora, qué más podemos pedir!.
Hemos llegado a las 9. La analítica incluía otras pruebas de nefrología y endocrino. Confio en que si salen bien, ya no tengamos que repetirlas el año que viene. Lo dicho, analítica, desayuno, partida de la WII en el hospital de día, consulta y a casa.
La analítica básica ha salido rápido, está toda estupenda, ... excepto el colesterol. Es mi culpa, a él no le gusta ni la fruta ni la verdura y yo no le obligo, cuando enfermó comía fruta y verura a diario y para lo que sirvió..., pero me lo tengo que proponer de nuevo, se que es bueno.
Las paquetas genial, los neutrófilos estupendos, los linfocitos bajo control y qué decir de la hemoglobina..., tiene un color tan precioso.
Nos ha tocado la lotería, no quiero otra más que esa, que mi hijo siga con sus controles rutinarios y que se siga aburrinedo (sólo un poco) una vez al año.
Te quiero mi Sol.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Huyendo a León

Al fin pasó el puente de diciembre. Me enferma, me hace tamblar, mi cabeza vuelve una y otra vez a 2008 y no para.
No puedo pasarlo en Madrid, desde aquel año, que nos quedamos en casa, intento escapar, a donde sea, lejos, este año, como lo pensé y organicé con poco tiempo, la escapada fue breve y relativamente cerca, a León.
Tengo que deciros que el destino lo elegí yo, sin consultar con nadie. Tenía muchas ganas de volver a ver la catedral, esta vez sin los andamios de la visita anterior.
El alojamiento para los cinco nunca es fácil, y menos con el tiempo justo. Quería un hotel en el centro peatonal, para poder ir andando a todos lados. Eso excluía el Parador de San Marcos, que es maravilloso, carísimo y que está a más de 2 km de la catedral.
El centro estuvo complicado. Al final encontré la Hospedería Monástica Pax, que está como a 500 metros de la plaza mayor. Tiene sólo 20 habitaciones, enormes y comodísimas, eso sí, ninguna comunicada con la contigua, así que hicimos habitación de chicas y habitación de chicos.
Salimos el jueves 8, sin prisa y llegamos a la hora de comer. Dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos a picar algo. Mucha cecina, buen embutido, alubias y vino, todo "ligerito".
Yo estaba como loca por coger una visita guiada a la catedral, la conseguimos para las 4 de la tarde, fue estupenda. Hay pocas cosas que me gusten más que las grandes construcciones y la catedral de Leon es para quedarse a vivir.
A mi Hada le gustó, porque le servía para repasar lo que está estudiando. A mi Sol también le impresionó y mi Garbanzo, bueno, él se portó como un campeón durante la hora y media de explicación.
Salimos y nos fuimos a merendar, chocolate con churros, luego seguimos de visita caminando por la calle Ancha hasta la muralla.
Los chicos estaban cansados, así que cenamos en el hotel y nos retiramos pronto a dormir.
Al día siguiente, viernes, nos levantamos pronto, desayunamos y salimos en dirección a las Cuevas de Valporquero. Yo iba nerviosa, no había conseguido las entradas por internet porque la página no funcionaba y, al ser puente, no tenía claro el horario. Al final nos salió redondo, llegamos a las 11:15 y la visita larga de hora y media empezó a las 11:30. Nos encantó, a los chicos creo que mucho más que la catedral, la verdad es que son impresionantes.
Salimos y nos fuimos a comer y de ahí, de vuelta a Leon. Nos acercamos caminando al Parador, a ver la iglesia anexa y el museo, no tuvimos suerte y no pudimos ver la sillería del coro...
Cenamos y nos fuimos al hotel a jugar a los barcos todos juntos y revueltos.
El sábado teníamos prevista la vuelta, pero fuimos primero a Astorga. Vimos la catedral, el museo romano y un museo nuevo que abrieron en 2015, el museo del chocolate, que nos gustó mucho a todos, de una de sus paredes colgaba este cartel que me pareció muy instructivo.
De ahí nos fuimos al parador de Tordesillas a comer y luego, muy, muy despacito por culpa de una densísima niebla, de vuelta a casa.
Misión cumplida, tuvimos el domingo para descansar, poner lavadoras y terminar deberes, pero sobre todo para ser consicentes de que el puente había pasado y que se han cumplido ocho años del diagnóstico de mi Sol.
Hemos empezado con la revisión. El cardiólogo nos dio buenas noticias, no hay rastro alguno de que la quimiterapia haya causado daño, el día de la lotería, nosotros jugaremos nuestra ruleta particular. Le miro y le veo estupendo, pero el miedo no se va nunca. Nunca.
Un año más llega Navidad.
Ha pasado otro año.
Ha pasado otro maldito puente de diciembre.


martes, 29 de noviembre de 2016

Interesante pregunta



El vil metal.
Sí, muy vil y todo lo que tú quieras, pero yo aún no se vivir del aire.
¿Cuánta vida se lleva mi sueldo?,  pues hoy por hoy yo diría que demasiada, que me sale muy caro y no se bien como he llegado a esto.
Ya se aquello de "mal de todos consuelo de bobos" pero justo ayer hablaba con una conocida que estaba en estado se shock, tenía mala cara y le pregunté.
Me contó que acababa de salir de su trabajo, por la puerta de atrás diciendo que se iba al médico y que se encontraba fatal. Eso, que no tendría mucho de curioso, sí lo tiene cuando me contó que antes de escaparse, había estado media hora encerrada en el baño, en medio de un ataque de ansiedad, intentando sujetarse las ganas de salir de allí, recoger sus cuatro cosas y mandarlo todo a la mierda. A ella también le pudo el vil metal.
¿Es una impresión mía o en los últimos años (digamos 3 ó 4) el mundo laboral está extraordinariamente crispado?. Yo recuerdo cuando iba a trabajar feliz y no hace tanto, y era cansado, pero gratificante, y tenía mis diferencias de criterio con mis compañeros pero eso no nos hacía menos compañeros.
Ahora no.
En las empresas se fomenta mucho la competencia entre compañeros, da igual si es desleal. Se premia el acaparar conocimientos y no compartirlos. Cada uno se adueña de una parcela sin soltarla, intentando mantener el culo en la silla.
Porque esto es el juego de la silla y siempre habrá alguno que se quede en pie cuando la música deje de sonar.
¿Soy yo la única que piensa que eso es pan para hoy y hambre para mañana?. ¿Quién quedará sentado?, los más egoístas y rastreros, los que estén dispuestos a vender su alma al diablo por no perder el puesto. ¿A que nos lleva eso?. A nada bueno.
Mi psicóloga siempre me dice que, con mi forma de pensar, es normal que viva en una permanente angustia, pero de verdad os digo que, o esto cambia mucho, pero muchísimo o volveremos a trabajar a cambio de un catre y un plato de arroz.
Espero estar muerta para entonces.