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Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

miércoles, 26 de febrero de 2025

Los pendientes de Ambrosia

No se cómo empezar el relato, el final lo tengo en las manos, estos preciosos pendientes que pertenecieron a Ambrosia, la tía-abuela de mi madre, hermana de su abuela materna, Juana.

Juana era la abuela materna de mi madre, madre de mi abuela Torina, en quien tanto pienso y a quien tanto me parezco en carácter, por más que mi madre diga que no.

Hago cálculos, si mi abuela Torina nació en 1918, su madre podía tener entre 22 y 28 años, más o menos, así que Juana, su madre, nacería alrededor de 1890 y su hermana Ambrosia, pues un par de años antes o después. Ambrosia murió joven y soltera. Digo que joven porque mi madre no la conoció, había fallecido mucho antes de que ella naciera. Murió en un desafortunado y tonto accidente.

Ambrosia servía en una buena casa en Toledo, ella ayudaba con la casa, pero sobre todo se ocupaba de cuidar a los hijos de esa familia, los crió desde que nacieron. Un día, jugando, no se les ocurrió otra cosa que saltar por encima de ella que estaba sentada en un poyo de piedra, al saltar la golpearon y cayó de espaldas, el golpe la mató... ya veis que manera más tonta.

El caso es que desconozco si ella tenía un "enamorado" o si los señores para los que trabajaba le regalaron estos pendientes, lo que sí se, es que los compraron en Madrid, en la joyería Asenjo, que estaba en la calle Carretas 15, 17, así lo pone en la caja original que conservo.

Pues bien, los pendientes los heredó mi bisabuela Juana y luego mi abuela y ella se los regaló a mi madre. Ayer, mi madre decidió que guardados no hacen nada (obviament
e) y me los dio para que los vendiera... y va a ser que no.

Supongo, porque segura no estoy, que son de oro, el cierre es de "dormilona" que a mi me resulta muy cómodo y las piedras, pues no se lo que son, circonitas supongo, no creo que sean brillantes pero no lo se y como veis, en el pendiente izquierdo falta una piedra que está en el envoltorio de papel de plata. Voy a llevarlos a arreglar y a limpiar, que buena falta les hace, espero que me confirmen los materiales pero no los voy a vender. Sinceramente son más bonitos por lo antiguo y por su historia que por los materiales de los que estén hechos, no creo que vendiéndolos los valoren en mucho pero, si intentara comprarlos, seguro que me costaban caros, así que no, esos pendientes, de momento, se quedarán conmigo, espero que mi hija decida usarlos, al menos una vez en su vida y que su tatara-tia-abuela sonría cuando la vea.

Lo sé, no tengo remedio, soy una sentimental.

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