Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

miércoles, 8 de julio de 2009

No sé vivir

Esa es a la conclusión a la que siempre llego, independientemente de cuál sea el inicio del recorrido de mos pensamientos, sean positivos o negativos esa es la conclusión.
Veo que se me pasa el tiempo. ¡Esta maldita obsesión mía por el tiempo!. Es como si pelease continuamente contra su paso sin asumir que lo quiera o no, pasa y que yo no vivo, me arrastro por los minutos sin ser capaz de disfrutar.
Me agobio y me angustio a cada paso, cuando las cosas no están bien, porque no lo están y cuando sí lo están por un miedo atroz a que se tuerzan que me impide disfrutar el momento.

No me gusta ser así, de verdad que no, pero creo que está grabado a fuego en mis genes, en mi cerebro, no se si hay terapia para este mal, si la hay no la he descubierto aún, sólo se que esta forma de ser mía, me está matando.

3 comentarios:

M dijo...

Lou..Sólo te diré que en estos momentos de mi vida no hay palabras más acertadas para reflejarme en ellas...Te mando un abrazo lleno de energia postiva...¡¡ánimo!!

Lamardestrellas dijo...

Ay, Lou, si hay algo que me tiene carcomida el alma es precisamente eso, el paso del tiempo (¿Te suena de algo la etiqueta "las esquinas del tiempo? Poseso). Cuando encuentres la solución, porfa, pasa la bola... Besos y mucho ánimo. Ah, y cuéntanos cómo ha ido ese viajecito.

Iris de Brito dijo...

Las respuestas ajenas no sirven en este tema. Sin embargo, te doy la mía. Aprendí a ver la vida como si fuera un bote en un río: hay remansos de paz y de felicidad y hay momentos de estremecedora angustia. Hay éxitos y hay fracasos, hay pocitos de alegría y periodos de tristeza. No es tuyo el control del cauce del río. Sólo de tus remos...Te mando un gran abrazo,
Iris