Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

martes, 22 de junio de 2010

Llamando a Tierra

Así me siento yo, en medio del espacio, incomunicada con el mundo exterior por culpa de mi ordenador. En realidad no es su culpa, los responsables son mis duendes, aún no se cual de ellos pero intentaré “depurar responsabilidades”. El caso es que el acceso a Internet no funciona. No tengo manera de ver vuestros blog ni de contaros nada.
Ahora estoy en el trabajo y aunque ni debo ni quiero usar Internet aquí para mis cosas ya no podía más. Necesito contaros, que aunque cansada, estoy contenta, que los últimos análisis de mi sol salieron perfectos y que mis duendes mayores ya están de vacaciones.
Prometo seguir presionando a mi contrario para que arregle esta incomunicación lo antes posible, mientras tanto, seguiré acumulando cosas en mi cabeza para contaros.

viernes, 11 de junio de 2010

Taller de cuentas para collares


Tengo una prole de artistas de características dispares. A mis hijos les gusta pintar, modelar, cocinar, en fin, crear con sus manos. A mí me encanta eso e intento fomentarlo todo lo que puedo.
Este invierno hicimos un taller de collares. La idea surgió a raíz del collar que me hizo mi sol el año pasado para el día de la madre en el cole.
Compramos pasta de modelar, de esa que se endurece al aire y no hace falta cocer. Hacemos las cuentas, de varios tamaños y formas y cuando se secan las pintamos con una pintura especial y luego las barnizamos para que no haya ninguna posibilidad de que manchen la ropa.
Cuando todo eso ya está, viene la tarea de montar el collar. Eso me toda a mí, eso sí, siguiendo sus indicaciones. La verdad es que nos quedan la mar de chulos y yo me los pongo mucho, me siento muy orgullosa de sus trabajos y los luzco lo mejor que puedo.

Mi ratón presumido


La operación – pañal de mi garbanzo está siendo un completo y absoluto fracaso. El problema soy yo, ya lo se. Lo que hay que hacer es decidir que le quitas el pañal y quitárselo de una vez, pero no, yo, dependiendo de cómo anden mis nervios se lo quito y se lo pongo (alirondo, alirondo, el sombrero me lo quito y me lo pongo…).
El tema es que por las tardes, según llega de la guardería se lo quito y ahí empieza el problema. Por lo general pide el pipi, aunque se le escape una gotita, pero con las “palabras mayores” no hay forma. Hasta que no ha aromatizado por completo la estancia no para, y no trates de pillarle porque corre y se esconde.
El caso es que ayer viene al trote después de cenar al grito de “mamá, pis” y le veo que va un poco mojado. Le quito el calzón y se lo cambio por uno seco, le visto, le doy un azote cariñoso en su escurrido culete y se va a jugar al salón.
Al cabo de un momento viene a la cocina y me pide un papel, pensé que lo quería para borrar la pizarra pero me dice que no, que quiere limpiar el pis. Mi ratón presumido y hacendoso quería limpiar el charquito de pis que había quedado del escape anterior…

La familia caracol

Mi sol ha estado en casa dos días, por vigilar si le subía la temperatura más allá de esa febrícula de causa indeterminada que me quita el sueño.
Como quiera que él se encuentra bien, se pasa el día saltando de un juego a otro, entre medias, a veces pinta.
Ayer pintó esta familia caracol.

Cuando le pregunté que quienes eran, me dijo que éramos nosotros. Pero mi amor, le dije, si has pintado sólo cuatro caracoles. Claro mamá, contestó él, es que tú no estabas porque estabas trabajando…

martes, 8 de junio de 2010

Un domingo en las carreras


Vuelvo a estar en la parte baja de la montaña rusa en la que se ha convertido mi vida. Tan contenta que estaba la semana pasada y hemos vuelto a torcernos.
El viernes al recogerle de la guardería me di cuenta de que mi garban tenía fiebre, pasó así, con sus mocos sus toses y su fiebre hasta el domingo.
Le dejamos en casa con los abuelos y los papis y los duendes mayores nos fuimos al Jarama a ver carreras de coches.
Hacía calor, pero íbamos con gorras y embadurnados de crema. No se si ha sido por el sol, o por los cambios de temperatura, está con fiebre y en casa. No le sube demasiado, pero suficiente para que yo deje de vivir de nuevo.
Por si lo de mi sol fuese poco yo ya estoy mala. Mira que os lo dije, ya tengo la amigdalitis de todos los años, tengo la garganta inflamadísima, llena de placas, fiebre, vamos, que estoy mejor que quiero.
Pero lo mío da igual, soy un bicho muy resistente, yo lo único que quiero es que mis duendes estén bien y que la vida de mi sol deje de ser la carrera de obstáculos en que se ha convertido.

martes, 1 de junio de 2010

Día de hospital

Hemos pasado la reválida. Mi sol ha tenido hospi hoy, ha ido con papá mientras mamá se comía las uñas en el trabajo.
La analítica ha salido pronto a pesar de que hoy había muchos amigos en el hospital de día.
Nos hemos quedado un poco ramplones de leucocitos totales, 2.450, necesitamos 2.500 para estar en protocolo, todo está bien, la hemoglobina, las plaquetas, los leucocitos y los temidos linfocitos.
Nos han dado libertad condicional para quince días, bueno, para todos es un descanso, sobre todo mental, que es el que más necesitamos en casa.

Una lolita irresistible


Quiero aprovechar esta ocasión para abrir una nueva etiqueta en mi blog. Voy a llamarla “Soy friki”, aunque quizás la palabra adecuada sería “hortera” que viene a ser lo mismo y es más nuestra, pero dejaré lo de “friki” porque queda más “de diseño”.
¿Y que por qué voy a abrirla?, por dos motivos, el primero y más importante, el motivo L’ oreal, porque yo lo valgo y el segundo y más racional, porque entradas como la que voy a hacer sólo pueden clasificarme como friki.
Muy a mi pesar tengo que decir que este año no pude ver la final del Festival de Eurovisión. Venía de un viaje largo para acudir a una celebración familiar en una bonita ciudad amurallada y no me dio tiempo.
Cuando llegué a casa (acosté a los niños, me lavé la cara y me puse cómoda) ya estaban votando los cinco últimos países.
Me alegró ver que no quedábamos los últimos con una canción que me parecía una mala copia de la que ganó el año pasado y con un cantante que se quedaba grande para algo “tan pequeñito”.
La conocida voz de Uribarri me puso en antecedentes. ¿Un incidente, qué incidente?. Tuve que esperar un poco para averiguarlo.
Cuando por fin se proclamó a Alemania como país ganador lo que ví fue una chiquilla asustada que parecía más perdida que un pulpo en un garaje.
Ni siquiera me pareció que cantara.
La desazón empezó a apoderarse de mí y corrí a Internet a enterarme de lo ocurrido. Lo del espontáneo me pareció vergonzoso, no le daré más cancha a un individuo semejante.
A los pocos minutos pude localizar la actuación original de Lena, la ganadora y oír por primera vez su canción “Satellite”.
¡Me encantó!
He ahí una demostración de que no hacen falta soldaditos de plomo, fuegos artificiales ni caretas para que una chica, mona no, monísima, con una voz nada especial y una canción divertida puedan hacerse con el triunfo.
Ella, estupenda, resalada y fresca, la canción, alegre y sin pretensiones, una combinación ganadora.