Maravilloso país, inigualable la luz, el amanecer, la puesta de sol y el calor de sus gentes.

Nuestra primera parada fue Masai Mara, vimos animales en cantidad y muy cerca porque los jeeps pueden avanzar campo a través. De ahí pasamos a Amboseli, la parte norte de Serengeti, en Tanzania. La cantidad de animales es incluso mayor, pero para verlos de cerca hay que esperar a que crucen por delante de los coches en los caminos. Las manadas de elefantes abruman, por el volumen, organización y la forma en que las madres cuidan de sus crías. Las jirafas son impresionantemente bellas, las cebras también, los leones, vagos, los machos duermen alrededor de veinte horas al día.

He vuelto fascinada, por todo, con la idea de que me queda mucho por descubrir allí, os lo recomiendo sin duda.
Por cierto, mientras yo veía animales salvajes, mis fieras atacaban sin piedad mi ordenador, que ha pasado a mejor vida. En cuanto pueda subo fotos.