Tengo el alma revuelta, sentimientos encontrados, como encontradas eran las ideologías de mi familia materna y la paterna.
Mi querida Lamar me preguntó si había leído el libro de Celia en la revolución, ¿Celia, Celia la de "toda la vida"?, pero ¿en la revolución?, no, ¿quien es la autora?, le pregunté, pues Elena Fortún, la misma que escribió todos los libros de la saga.Nunca había oído hablar de ese libro y me hice con él. Lo tenía un poco olvidado pero este fin de semana me fui de viaje y tuve tiempo en el avión de empezarlo, lo devoré, me acorde tanto tanto de mi abuela Pepa...
No se si alguna habéis leído los libros de la serie de Celia, son anteriores a la guerra civil. Celia, en el primer libro, es una niña rubia, de ojos azules, de familia más que acomodada que pasea por el Retiro y que crea "su mundo". A mi me encantaba la serie.
Este libro, parece ser, que fue un borrador que la autora nunca llegó a corregir ni mucho menos a publicar y fueron sus herederos, quienes, coincidiendo con el 50 aniversario del comienzo de la guerra hicieron lo posible para que se publicara.
Recomiendo a TODO EL MUNDO su lectura. Es una descripción perfecta de lo que fue la guerra, sin entrar en política en modo alguno. Se describe el horror y el sinsentido, el dolor, el hambre, la incertidumbre, pero sobre todo se describe un Madrid en guerra, con casas bombardeadas y muertos que no se recogen. Se describe ese Madrid que mi abuela recordaba con horror y que siempre le hacía decir que, "si empezaba otra guerra, que por favor, la primera bala fuese para ella".
Se narra el absurdo, familias en las que los hermanos tenían creencias diferentes que, en ningún caso, justifican el asesinato. Se narra la creencia, quizás naife, de que la guerra la ganaría el ejercito republicano, sin poder dar crédito a la ayuda extranjera. Pero sobre todo se narra el hambre, el miedo y el darse cuenta de que las cosas no son eternas. Es durísimo sin reconcomerse en el dolor, es, como mi abuela contaba la guerra en Madrid, los bombardeos escondida en el metro de Tribunal, caminar y caminar porque no había transporte.
Creo que de la lectura de esta gran historia se puede sacar el mejor aprendizaje, ninguna idea, ninguna, justifica una desgracia como la que ocurrió, y que algunos no quieren entender o están dispuestos a olvidar y en este caso, como en muchos, el olvido es muy peligroso.

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