Un título aséptico para una temporada bonita, lo traduzco, las ganas me abandonaron y aún no han vuelto.
No he tenido unas malas Navidades, doy gracias por haber podido compartir con la gente que más quiero pero las ganas han brillado por su ausencia. Puse el árbol de Navidad a mediados de Diciembre, tarde, pero lo puse con mi hija y hacía 5 años que eso no ocurría, lo malo es que fue ella la que decidió lo que se colgaba y lo que no, según ella quedó elegante, a mi me pareció poco barroco.Puse el adorno de la puerta de casa y saqué mis casitas para poner en el mueble de la entrada. Saqué también un nacimiento de lana que me regaló la otra abuela de mis hijos este verano, ni uno más de los más de 30 que tengo, no tuve energía y me da pena pero no podía con mi vida.
Cambié el menú de Nochebuena, aunque hice la sopa de pescado y la lombarda, cambié la pularda por carrilleras al vino tinto, era la primera vez que las hacía y salieron ricas, la verdad. La noche del 24 estábamos los de casa, los santos padres (los míos) y mi hermano, esa es una historia que no me corresponde... Cena tranquila y bien. El día de Navidad comimos en casa de la otra abuela de mis hijos y toda mi familia política.
En Nochevieja siempre es más complicado, más gente, más cena, más loco. Mi Hada y mi Sol se apuntaron a correr la San Silvestre y todo se retrasó, terminamos la cena justitos para las uvas. Me acosté pronto, vinieron los amigos de mis duendes a hacer fiesta en casa. Puse los servilleteros que os comenté que estaba tejiendo y que a mi Hada no le gustaban.
Año nuevo tranquilo. Organicé el chocolate con roscón para el domingo 4, todo bien, hasta que al irse de casa mi padre se cayó en la puerta, ni yo sé cómo ni él tampoco, fue una caída tonta y por suerte sin más complicaciones que el hecho de que llevaba el teléfono móvil en el bolsillo del abrigo y se lo clavó en las costillas, no tiene nada roto pero le duele. Me resulta muy duro ver como cae, y cae y se olvida de las cosas y pierde el equilibrio y me duele ver cómo él es consciente de su deterioro.
Mi madre va tirando, el día de Reyes cumplió 80 añazos, mi Hada le hizo una tarta preciosa. Y vinieron los Reyes, ¿sabéis qué, ¡me trajeron las tijeras que cortan en zig zag!, también unos "air tags" que he puesto a mis padres en los llaveros de casa. Me dan igual las críticas de mi marido, yo necesito saber donde están cuando no me contestan al teléfono y a ellos les parece bien, no hay más que hablar. También me trajeron un ordenador nuevo para sustituir este desde el que escribo, en este teclado no funcionan la j, ñ, k, 9, y la arroba (imposible poner el símbolo), tampoco los paréntesis van finos.En fin, que se pasaron unas Navidades buenas y tranquilas en las que he disfrutado de mis padres y de mis hijos.Tengo más que contaros, de mi hija y de las (no)rebajas, pero lo dejo para otra entrada para le que espero encontrar energía.



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