Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

martes, 18 de abril de 2017

(¿) To er mundo e güeno (?)

¿Os acordáis de esa película de Summers?, yo, la verdad es que si pienso en ella se me dibuja una sonrisa en la cara.
Quiero que esta sea una entrada divertida, quizás por esperpéntica, pero que os dibuje una sonrisa en la cara.
Estoy en un momento de absoluta crisis social en mi vida. Siempre he dicho que no soy especialmente simpática, correcta y educada lo intento, unas veces con más suerte que otras, pero simpática, de esas que van con una sonrisa por la vida, definitivamente, no.
Es más, desconfío profundamente de la gente que sonríe constantemente, me parecen falsos, tonterías mías probablemente.
El caso es que, desde que por obligación laboral tengo que hablar con gente a la que no dedicaría ni un hola por educación, estoy desarrollando un, ¿odio?, ¿asco?, ¿desprecio?, por según qué gente.
Esto se traduce en un "autismo" auto impuesto fuera de mi puesto de trabajo. Me cuesta mucho hablar con la gente, no me apetece y en general creo que me aporta poco positivo.
Es diferente la actitud de la gente dependiendo a quién se dirijan y en qué circunstancia. Si van a comprar, a la frutería pongamos por ejemplo, están en manos del tercero que les servirá un mejor o peor género según les conozca más o menos  y además les cobrará por ello sin regateo posible, sacarán por tanto su lado dulce y su mejor sonrisa.
Por contra, cuando alguien acude a una entidad bancaria en la que tiene depositados sus ahorros y no va a pedir financiación (ojo, esto último es el hecho diferencial), adoptan por lo general una posición de superioridad absurda en la que ellos son los dueños del cotarro.
Y yo tengo muy poca paciencia y por lo general ellos mucho tiempo libre y poco que hacer.
El caso es que ya no espero nada positivo de nadie, desgraciadamente sé que, hasta en los casos más cercanos a mi, la cara más amable sólo sale a relucir cuando se espera algo a cambio.
En todo ese bucle negativo me encuentro cuando, de repente, sin ton ni son, a veces creo que no toda la humanidad está perdida.
Ayer, sin ir más lejos, ¡me cambiaron el asiento en el tren para poder ir sentada con mis duendes!. Fue tal la emoción que casi me abalanzo sobre el encantador señor que me cambió el asiento y le planto un beso en los morros, quien sabe si eso le hubiera alegrado el día como me lo alegró a mí su detalle.
Va por él este post.
Por cierto, las vacaciones en la playa, estupendas, en este caso lo de "lo bueno si breve, dos veces bueno" no aplica.


4 comentarios:

Sara M. dijo...

Se me dibuja una sonrisa en la cara :)
¡Pero es que a míno se me habría ocurrido hacerlo de otra manera! Esa es la parte triste, el excesivo egoísmo que impera hoy en día.
Dices que no eres "simpática". Pues fíjate, yo antes era muy tímida y por ende, anti-social. Pero la edad me ha hecho cambiar mucho. Pero mucho!!! No creo que lo tuyo sea para tanto, seguro que más que nada, cansancio.

MATT dijo...

Yo, al revés que Sara, era muy sociable. Especialmente de niña y jovenzuela. Con la edad cada vez menos. Doy el pego por tantos años de costumbre, pero en realidad cada vez me interesa menos socializar.
No tengo una visión tan negativa del ser humano (todavía), simplemente la mayoría de la gente no me interesa y me aburre.
Creo que es una evolución natural... Aunque luego tienes casos como mis suegros que a sus 70 años son más sociables que yo a los 15, siempre deseando conocer gente nueva y hacer viajes en grupo...
Pero salvo raras excepciones creo que con los años vamos volcándolos más en nosotros mismos, en nuestra familia más directa y se pierde interés por el de fuera.
Un beso

Belén dijo...

Ponerlo entre comillas no quita que estes usando la palabra autismo para descalificar.
Por favor, lee esto:
http://autismosnoautismo.blogspot.com.es/p/mitos.html

saludos!

Lou Perea dijo...

Nunca Belén, mi intención no es en absoluto descalificar, sino todo lo contrario, calificar. Calificarme a mi misma. No tengo el conocimiento que tu tienes sobre el tema, pero, leyendo tu enlace hay muchas cosas que cuadran exactamente con la situación (auto asunida, eso sí) en la que me encuentro.
Tengo dificultades para comunicarme, en realidad ni entiendo mucho a la gente ni creo que la gente me entienda.
Tengo enormes dificultades para establecer relaciones sociales, de hecho es que no tengo el mínimo interés por establecerlas.
Mis intereses son mínimos y muy centrados en mis círculo más cercano del que no tengo intención de salir.
Por supuesto que tengo sentimientos, ya me gustaría no tenerlos, porque sufro en cantidad. También me gustaría vivir en mi propio mundo, pero lamentablemente tengo que compartirlo con mucha gente que no me interesa en absoluto.
Siento que a veces no se me entienda bien, pero de verdad no es mi intención faltar.
Gracias por hacerme ver que quizás debería pensar dos veces en qué palabras utilizar.
Lou