Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

lunes, 29 de abril de 2013

EQTLC: ¡Otro palabro....!

Resiliencia

Bueno, creo que voy recuperándome un poco, lo digo bajito, no vaya a ser que se fastidie.
Ya os he comentado mi rechazo total a la palabra "empatía". Si buscáis en el diccionario lo que es dice así: "Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro". Bueno no me extiendo más, si
queréis, aquí encontráis mis elucubraciones al respeto.
¡Pero es que ahora hay una nueva: resiliencia!. Para esta el diccionario da dos acepciones:
"Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas" y "Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación".
De la conjunción de ambas surge la acepción que todo el mundo usa últimamente, "capacidad de adaptarse, como el material elástico a cualquier situación, por dura que sea (o no)".
Los chaqueteros de antes se han modernizado, ahora son "resilientes", los que antes apoyaban las políticas sociales ahora son "resilientes" y son conscientes de que los recortes son imprescindibles.
Yo no soy resiliente, no, tengo opiniones, buenas o malas, y las mantengo hasta que me convencen (si es que pueden) de que estoy equivocada. Y no, yo no tengo capacidad de adaptarme, y pensad si la situación por la que pasamos mi familia y yo no es límite, como decía, yo no me adapto, me jodo y me aguanto como se ha hecho toda la vida. ¿Que tienes que cambiar comportamientos y actitudes?, por supuesto, eso se ha llamado toda la vida supervivencia.
Pues eso, que a mí no me habléis ni de empatía ni de resiliencia que yo no "uso" ni de una cosa, ni de la otra.

4 comentarios:

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Te entiendo perfectamente... La resilencia no existe... al menos en mí ;)
Un besín

Evaasecas dijo...

Que tiempos más feos nos están tocando... yo también me hago cargo de lo que dices y lo suscribo palabra por palabra. Yo no lo hubiera dicho mejor. Un abrazo y ánimo.

Una Más del Batallón dijo...

Yo en cambio aprendí que yo soy resiliente: http://unamasdelbatallon.blogspot.com.es/2013/01/resiliencia-se-puede-sacar-partido-del.html

Pero siempre he dicho que en mi opinión esto es muuuucho peor para los familiares que para los propios enfermos. Y yo que soy mamá como tú, no creo que pudiera serlo en el caso de que el enfermo fuera uno de mis príncipes.

Resiliente o no, eres una tía con un par. Llámalo como quieras. Ole tú. Arriba, mi niña. Espero mi botecito: http://unamasdelbatallon.blogspot.com.es/2012/09/cuando-no-puedas-mas-reparte-mierda.html

Yolanda dijo...

Yo con eso de la empatía todavía me manejo bastante bien, es más, es un concepto que utilizo bastante en mi vida laboral, pero con la resiliencia de los narices no puedo, no hay manera, es un concepto que creo que se han inventado para demostrar que "si se puede" superar situaciones personales muy chungas y pasárselo por las narices a aquellos que tardan un poco más en purgarse, odio ese concepto