Bueno, pues la verdad es que empieza a ser costumbre, y las buenas costumbres hay que mantenerlas. Llegó el momento de mi escapada de fin de semana a Londres.
El viernes 24 despegamos de Barajas a las 5 de la tarde, sin los nervios del año pasado con todos los aeropuertos de Londres cerrados por la intensa nevada.
Volamos a London City Airport, que es genial, pequeño y manejable. Este año éramos más, mi Hada se unió a la otra abuela y a mami en la aventura, acabó agotada pero contenta.
Llegamos sin retraso, perocomo el tráfico del viernes en Londres es como el de cualquier ciudad europea atinamos a llegar a Harrods justo en el momento que cerraban.
Dimos un paseo, la tarde era muy agradable y entramos a cenar en un italiano que hay entre Harrods y el hotel.
Nos acostamos pronto y madrugamos mucho. Después de un copioso English Breakfast salimos hacia Picadilly Circus para recorrer toda Oxford Street hasta Mable Arch.

El plan era de compras, como siempre, para comprar poco, también como siempre. Mi objetivo es siempre doble, GAP por un lado, me encantan las sudaderas de colores para los chicos y Marks & Spencer donde arraso con medias y braguitas (modelo high leg, para ser más precisa).
Yendo con mi hada la visita a Hamley's es obligada, la verdad es que merece la pena la enorme tienda de 5 plantas toda llena de juguetes.
Me encantó el conjunto de figuras de Lego, a tamaño real, de la boda del príncipe Willian y Kate.
Allí también piqué, compré un par de Angry birds de peluche grandísimos para mi Garbanzo, basurillas de la serie amarilla, que aquí son más difíciles de encontrar, puzles, en 3D del Big Ben y tradicional con el skyline de Londres, además de peluches de Pepa Pig y otros varios.

Me he olvidado que antes de Hamleys pasamos por Antropologie. No sé bien como definir la tienda, aparte de "diferente", y "preciosa" lo más concreto que se puede decir de ella es que es "variada". Allí compré tiradores para los armarios de los baños, muy distintos unos de otros. La mayoría los eligió mi Hada, en azul, por supuesto, que ella no es nada de "rosa". A mí me encantaron estos, que simulan un reloj antiguo.
Pues eso, que cargué con sudaderas verdes, azules y amarillas, camisetas de rayas blancas y azúles, pantalones amarillos y plumas sin mangas en naranja butano.
En la sección de lingerie de M&S tampoco se me dio mal, ya tengo ropa interior para una temporada larga.
Paseando, ya después de comer, hacia Marble Arch entré en una tienda de Pandora, ¡con lo que yo he criticado Pandora y ahora caigo!, pero es que me apetecía completar mis charms británicos con algo típico de allí, me compré el Big Ben.
Llegamos a Marble Arch y para volver a Knightsbridge cogimos un autobús turístico, súper divertido, que nos dejó en la puerta de Harrods.
Quería renovar la carcasa de mi teléfono móvil en su tienda de regalos y no pude, ya no hacen para el iPhone4, vaya rollo, pero sí compré una para el Sansung Galaxi de mi amiga María. Mi hada se compró dos monederos y yo cogí un estuche de 3 cremalleras como para llevar documentación de viaje.
Volvimos un segundo al hotel a descansar. La otra abuela de mis hijos había vuelto a comprar entradas para ver Billy Elliot, empeñada en que no hija no se la perdiera. Os la vuelvo a recomendar, sin duda.
Acabó a las 10:30, de vuelta al hotel paramos a tomar algo ligero de cena.
El domingo amaneció un típico día londinense, gris, feo, frio y lluvioso.
Salimos pronto del hotel a coger el autobús turístico de nuevo, hicimos varias paradas, paseamos bajo la lluvia en Notting Hill y paramos a hacer fotos a la casa donde vivía el creador de Peter Pan, mi personaje de ficción favorito.
Comimos un sándwich y salimos para el aeropuerto. Después de un vuelo estupendo y sin retraso aterrizamos en Madrid a las 9 de la noche.
Misión cumplida, fuimos, lo pasamos genial y volvimos, ahora a planear la escapada del próximo año.