Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

martes, 15 de marzo de 2022

¡Y van catorce, oigan!

 Pues sí, ayer se cumplieron 14 años desde que empecé a escribir en este rincón.

¿Quién me iba a decir a mí que iba a vivir tantas cosas?.

Murió mi abuelo al poco tiempo, tres años después la última abuela que me quedaba. Entre medias pasamos la leucemia de mi Sol y ahora tengo un Hada residente en EE.UU, estudiante aún no tengo claro de qué, un Sol maravilloso que anda, bueno, que no anda, porque le operamos antes de ayer de una osteocondritis desecante y un Garbanzo que tiene la adolescencia de los otros dos juntos a la décima potencia.

Y el mismo marido.

Se supone que he dejado de estar loca desde hace un mes, y hacía 13 años que estuve "cuerda" por última vez. No es fácil, pero creo que voy por buen camino.

No sé si hay alguien por ahí, pero, no sabéis lo que me ayuda esto y lo que me alegra que a alguien pueda sacarle una sonrisa.

¿Debería hacerme youtuber?...

No termino de verlo.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Eurofollón 2022

 No aprendemos oigan.

Cada año lo mismo, qué cansino y si encima empezamos ya 4 meses antes para qué queremos más. ¿En serio la gente se toma el festival de Eurovisión como algo más que un mero espectáculo de entretenimiento?, si es así, la gente tiene poco de qué preocuparse, les envidio.

Igual que os digo que soy la mayor Eurofrikie del mundo, y me trago el festival feliz, es que no se me ocurre entrar en polémicas por la elección de la canción. Jamás vamos a estar de acuerdo.

Pero es que este año, con el lío que se ha formado, ¡como para no opinar!, pues eso, opinemos. No tengo ni idea de todas las canciones que se presentaron y de las que llegaron a la final no las he oido todas, algunas, directamente según empezaban a sonar no me decían nada.

Pero sí tengo mi opinion sobre "Terra" de Tanxugueiras, "Ay mamá" de Rigoberta Bandini, "SloMo" de Chanel y "Raffaella" de Varry Brava. Ahí vamos.

 "Ay Mamá", bueno, como mensaje podría estar bien, la canción tiene ritmo pero lo del "estilo Delacroix" me sobra mucho. No, no me gusta.

"SloMo", ¿Qué decir?, pues lo más obvio, que llegamos bastantes años tarde, desde que Helena Paparizou ganara con "My number one" han pasado 17 años, pero no os vayais a pensar que somo los primeros en imitarla, noooo. En 2018 Chipre ya lo intentó con Eleni Foureira y su "Fuego", fijaros en Chanel y el Eleni, es que son la misma, el pelo, el traje, el baile. Pues so, lo intentaron pero no coló.No voy a comentar la ¿letra? de la canción, no, me niego... "señora y señore", ni se me ocurre.

"Terra", me encanta, es una canción con fuerza, con una estética de puesta en escena rompedora, con mucho ritmo, lo tiene todo, no me extraña que fuese la favorita del público, también lo es la mía, aún así os digo que mi elección os la dejo para el final.

Teniendo en cuenta que este año el festival será en Italia y que nuestra Raffaella, la única e inimitable se nos fue hace poco, "Raffaella" de Varry Brava tiene su punto. Es una canción pegadiza, estética retro, divertida, que al final es lo importante, que una canción te entretenga y te haga mover los pies con algo de mensaje (poco). Yo hubiera apostado por esta.

Pues eso, que para gustos los colores. Aquí me tenéis, preparando motores para el festival de este año, que es de suponer que no ganaremos y nos iremos "a llorar a la llorería".

lunes, 24 de enero de 2022

Rebajas de enero 2022

 Poco que rascar, esa es la verdad.

Mis actuales ocupaciones hacen que pase de un pantalón cómodo a otro más cómodo y de un jersey a otro, sin más. Si puede ser con zapatillas, mejor que mejor. Con esto qué quiero decir, pues que no necesito ropa.

Qué eufemismo, necesitar, necesitar, rara vez he necesitado, siempre tengo mucha más de la que uso, caprichosa que es una.

Pero lo cierto es que este año nada, o casi nada me apetece. Además, he vuelto a coger algo de peso, no voy por buen camino, lo sé, pero ese es otro tema.

El caso es que sigo siendo caprichosa y me enamoré de algunas cosas de Navidad. 

Otra de mis tonterías, el año que mi Sol se puso malo había comprado un mantel de Navidad nuevo, desde entonces, no soy capaz, los compro cuando ya han pasado las fiestas.

Me metí en la web de Zara Home el mismo día de Reyes por la tarde. Uno se los manteles que quería, con muérdago, estaba ya agotado antes de rebajas, pero había otro de acebo que también me gustaba. De paso también tenía vistas unas casitas de porcelana blanca y dorada para poner luces, muy chulas.

Pues nada, el mantel ya tampoco estaba y me desinflé.

Por primera vez en muuuuuuuchos años no madrugué para ir a las rebajas el dia 7, los chicos estaban en casa y mi Hada estaba perezosa, así que nada.

Por la tarde, mi Garbanzo pequeño tenía entrenamiento de baloncesto, le dejé y en la hora y media que tenía me dediqué a recorrer tiendas físicas de Zara home sin suerte.

Llegué a recogerle bastante desilusionada, pero me volví a meter en la cesta por la app, ¡y me dejó pedir todo, el mantel y las casitas!.

Al llegar a casa mi Hada me estaba esperando dispuesta a ir de tiendas. Si os digo la verdad no tenía ninguna gana. Accedí a ir pero sólo si íbamos en autobus. Nos fuimos hacia El Corte Ingles de Castellana. Cuando mi hija se fue en verano sólo pudo llevarse un juego de sábanas, cuando ví las que se había comprado allí me dieron los siete males. Eran de un poliéster espantoso de esos que da chispazos, así que compramos unas de algodón, más decentes.

Como os digo, no tenía muchas ganas de andar por ahí, pero al salir por la calle Orense me acordé de que hay otro Zara Home y... ¡lo encontré, el otro mantel, qué subidón!.

Pues eso, dos manteles y tres casitas de porcelana.

Eso hasta ayer, que como llevo 8 días sin salir de casa (eso para la siguiente entrada) me aburría tanto que me enganché a la web de Oysho y este par de jerseys quisieron venirse conmigo, aún tengo que recogerlos, ya os contaré.

viernes, 21 de enero de 2022

Navidad y nochevieja 2021, Reyes 2022 y mesas de fiesta

 Me encanta hacer estas entradas. No lo he repasado pero creo que no me he saltado ningún año, ni siquiera en los peores.

Me chifla una mesa bonita y eso que tengo que deciros que no tengo un arte especial para poner la mesa, pero pongo todo mi cariño y esmero.

Nochebuena la celebramos con mis padres, como siempre. Saqué un mantel que compré en Vietnam cuando estaba embarazada de mi garbanzo pequeño, más de catorce años. Es blanco con bordados de árboles de navidad. Para darle un poco de color elegí la vajilla roja de La Cartuja y bajoplatos dorados. El menú, tradicional, lombarda con pasas y piñones, pularda rellena con frutas dulces, compota de Navidad y entremeses variados.

En nochevieja siempre viene la otra abuela de mis hijos y este año estaba especialmente emocionada porque también se habían apuntado mi cuñada y mis sobrinos (¡me encanta el mogollón!), pues nada, uno de ellos se puso malo y aislaron a la que quedaba sana con la abuela, así que, al equipo tradicional se unió ella. Lo pasamos estupendo. La mesa era especial. El mantel es blanco con mucho estampado en plateado. Los bajoplatos eran plateados y elegí vajilla blanca. La idea era rescatar unos platos desparejados que tengo que eran del abuelo de mi contrario de una maravillosa porcelana francesa. El fallo, que sólo tengo 8 llanos, 6 hondos y 4 de postre, así que los puse salteados. Quedó muy bonita, algo... nordica?, quizás. De menú, pues el que los duendes siempre piden, sopa de cebolla, patatas a la importancia, entremeses y tonco de Navidad de naranja amarga que es el que me gusta a mí.

La celebración del roscón de Reyes con chocolate también fue más tranquila que otros años, con el aforo reducido. Puse mi mantel rojo con otro de papá Noel cruzado encima y los servicios salteados en blanco y rojo.

Y chin pón. Las fiestas pasaron más rápido de lo que me hubiera gustado, así que para consolarme he empezado a preparar las del año que viene, pero eso os lo cuento en la siguiente entrada.




Puente de diciembre de 2021

 Oye, pues que he tenido que pensarlo, ¿2020, 2021?, llevamos dos años que se confunden en mi cabeza.

Fuimos y volvimos de ver a mi Hada por acción de gracias y yo siempre me quedo con la idea de que abandonamos a los otros dos... tonterías supongo.

Empecé a darle vueltas al puente de la Constitución, este año se cumplían 13 de aquel otro..., a ver, muchas ganas de salir no tenía pero los chicos sí. La opción de ir a esquiar siempre les parece bien. 

Puse un correo a Amparo (reservas@edelweisscandanchu.com), no sabía si el hotel estaba abierto y qué disponibilidad tendrían. Como siempre, me lo pusieron fácil, así que el viernes día 3 de diciembre recogimos a los chicos a las 2 en el colegio y nos fuimos.

El viaje bien, la recogida del material de esquí, estupenda y el hotel y su gente, maravillosos como siempre.

Pues nada, listos para esquiar. El sábado amaneció con poca visibilidad pero subimos a esquiar y bien, aunque se nota que uno va cumpliendo años, que no estoy en forma y que llevaba dos años sin calzarme las botas.

Tuve miedo y esquiar con miedo no me merece la pena. 

El sábado por la noche empezó a nevar y la estampa el domingo por la mañana era esta que os muestro. Todo cerrado, imposible moverse, Sólo las pistas de principiantes de Pista Grande en Candachú estaban abiertas. Los chicos si esquiaron, yo me quedé en la cafetería.

El lunes se empeñaron en subir a Astún, pues nada, a Astún. Yo que vi el percal me quedé en un arrastre de los que usan los niños, y no tan niños que empiezan... Los chicos subieron más y lo disfrutaron.

El martes amaneció bien pero sabíamos que se nublaría. Hicimos unas bajadas estupendas hasta que empezó a llover a tope.

Cuando llegamos al hotel tenía hasta la ropa interior mojada.

Viendo que había previsión de nevadas fuertes decidimos recoger y volver a casa el mismo martes. Fue buena idea. Hasta pasar Jaca la carretera estaba muy mal, pero al día siguiente fue peor.

Fuimos, disfrutamos, volvimos y todo fue bien. 

Sinceramente, tengo mis dudas de que esta no haya sido mi última incursión en el mundo del esquí. Ya veremos.


miércoles, 29 de diciembre de 2021

Y se fue...

 No voy a hablar de este año, que sí, que también se ha ido, voy a hablar de mi Hada.

Pues sí señores, después de dos años de papeles, exámenes, traducciones y los mil y un invonvenientes que la COVID originó, mi Hada consiguió lo que se había propuesto, irse a estudiar a EE.UU.

El proceso comenzó a finales del último curso de secundaria, allí ya empezamos con todos los requisitos que piden para estudiar allí. Haciendo el bachillerato aquí, además de unas buenas calificaciones, se exige el SAT, esto es, para entendernos, la "selectividad americana". Consta de 1600 puntos, divididos por mitades iguales entre matemáticas e inglés.

En condiciones normales hay tres oportunidades de sacar una buena nota, porque te puedes presentar hasta tres veces. Son exámenes oficiales. Su primera opción era el 2 de mayo de 2020, en Madrid...

Se suspendió.

La segunda opción era en septiembre y en Madrid volvieron a suspender los exámenes. Entonces buscamos otras ciudades donde aún no los hubieran cancelado. Sevilla en octubre fue la opción, así, facilito...

La verdad es que el resultado fue bueno y decició que con tanto inconveniente no haría otro intento. 

El sistema de "aplicaciones" a las universidades americanas es complicado para alguien de fuera, y costoso. Ella quería costa este, así que algunas muy buenas opciones las descartó, simplemente por la ubicación (es su vida, ella es la que decide) y de las tres opciones que pidió, la primera era un brindis al sol, imposible, pedían 1590 puntos, su nota era excelente pero no tanto.

Le dieron las otras dos opciones y decidió entre ellas. 

Bien.

Pagos de reservas, alojamiento, planes de comida...

¿Y el visado?. A primeros de mayo nos dieron hora en la embajada para el visado para el 30 de septiembre. Ella tenía que incorporarse el 20 de agosto.

Con mucha suerte y muchos intentos conseguimos cambiarla a primeros de agosto. Visado conseguido, PCR cruzando los dedos y...

Sin posibilidad de poder acompañarla, el país, salvo visados concretos, estaba cerrado. Cargó lo que pudo, poco, en una maleta grande y otra de mano, pero allí tuvo que comprar de todo, desde conchoncillo para la cama, sábanas y toallas hasta todo lo mas básico de higiene personal.

La aventura se complicó por culpa se un huracán que le pillo en la escala y que retrasó su llegada hasta las 3 de la madrugada.

No fue fácil, ni para ella ni para nosotros, pero se instaló y empezó su nueva etapa.

¡Es feliz allí!. Cuando abrieron el país nos fuimos a visitarla por acción de gracias y la verdad es que el campus nos encantó y verla a ella tan contenta aún más.

Ahora ha venido para Navidad y está como loca, bien con sus amigos de aquí, aunque con pocas posibilidades de salir y con ganas de ver a los de allí de nuevo.

Y yo que me siento feliz por ella y con la tremenda sensación de que está empezando a volar y que volará lejos.

martes, 7 de septiembre de 2021

Ayer no sonó el despertador (y hoy, tampoco)

 ¡Cuanto tiempo!

Lo siento, de verdad, no puedo echar la culpa a nada ni a nadie, sólo que los días pasan volando y por las noches pienso que tengo este jardin abandonado y no quiero.

Pues no, ayer no sonó el despertador. Y la cosa es que, a partir de ahora el que suena es el de mi contrario y la que salta de la cama soy yo.

Soy oficialmente parada.

No es fácil, empecé a cotizar a la seguridad social el 7 de enero de 1994, así que echad cuentas..., jamás he estado parada y me cuesta. Pero tenía que ser así. El acoso era tremendo, mi salud mental estaba (está) más o menos controlada pero, lo que no sale por un lado, sale por otro. dolores de estómago, de cabeza, de articulaciones, en la espalda, contracturas...

Cuando empezaron a salir los ere de los grandes bancos vi mi oportunidad. Así fue, lo solicité y, no sin puteo adicional, conseguí salir. Ayer hubiera sido el día de mi regreso de vacaciones y... fue un día muy raro.

Tengo la necesidad de no parar, no se si para demostrarme que puedo seguir activa o para no pensar, pero os aseguro que cuando me metí en la cama anoche estaba destrozada.

Tengo mucho que organizar, para empezar tengo que reorganizar mi vida con un hijo fuera de casa. Efectivamente, mi Hada voló a finales de agosto, para cuatro años si no lo alarga, a estudiar a EEUU, esa es otra aventura laaaaaaarga de contar.

Pues eso, que mi Sol y mi Garbanzo empiezan mañana el colegio y tendré la inmensa suerte de poder llevarlos, voy a quedarme de momento con eso, no quiero pensar demasiado.

Y como no se dónde encuadrar esta entrada, voy a empezar una etiqueta nueva, la voy a llamar "Mi vida después", espero seguir regando este jardín.