Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

jueves, 9 de abril de 2026

Me gustaría creer en el karma

De verdad me gustaría. Quisiera pensar que en algún momento todos vamos a tener lo que merecemos y luego me asaltan las dudas de si merecemos lo que creemos merecer. Soy todo dudas.

Aún no hemos llegado a mitad de abril y ya se me está haciendo largo. Sólo espero llegar al 30 entera para poder celebrar el cumpleaños de mi Sol como a él le de la gana. 

He pasado unos días en la playa, en la playa de lejos, porque madre mía que frío y que viento. He desconectado a ratos. Me llevé muuuuucho trapillo y tejí una cesta enorme para la ropa sucia. Han sido días tranquilos, me hacían falta. Unos días antes tuve la increíble oportunidad de montar en ambulancia para acompañar a mi padre con una subida de tensión, por suerte se quedó en nada pero a mi me bloquea, me bloquea ver como son cada vez más dependientes y vulnerables. No quiero llegar a mayor, no quiero.

En fin, que los días de vacaciones fueron tranquilos, la vuelta no tanto, hay momento en que estoy hasta los cojones de templar gaitas, sí mamá, ya se que cada día hablo peor, lo siento. Hago mil equilibrios para que todo fluya en casa, para que nadie se enfade, para que cada cual tenga lo que quiere, con mis hijos, mi contrario, mis padres... y es agotador.

Por si el día a día no es más que suficiente, este martes operaron a mi padre de cataratas, es mal enfermo, no puede parar quieto, a eso le sumas que mi madre tenía sus médicos y que a mi garbanzo le operaron ayer para quitarle una placa que le habían puesto el año pasado cuando se rompió la clavícula. Todo bien, por suerte pero estoy tan cansada...

No quiero entrar por aquí para quejarme, pero es que esto es mi día a día y yo me sigo preguntando quien coño inventó lo de la zona de confort y quien sigue sin devolverme la mía.

En fin, que por aquí seguiremos, por cierto, ¡me he pintado las uñas!, creo que hacía más de un año que no me las pintaba.


viernes, 13 de marzo de 2026

¡18, mayor de edad!

 Pues sí señores, este blog cumple hoy su mayoría de edad. Ha ido creciendo y evolucionando como una vida más. Al principio con mucho cuidado y atención, con muchas entradas, con mucho esmero, como el cuidado de un bebé. Pero los bebés crecen y a ratos necesitan menos atención, llega la adolescencia y volvemos a estar un poco más liados.

Los 18 no son más que un número, ni para mí, ni para mis hijos cumplir la mayoría de edad ha supuesto un cambio sustancial en nuestras vidas. Pero seguimos avanzando, en mi caso, si digo la verdad, a trompicones.

Sigo baja de batería, tejiendo mucho, voy a tener que vender los bolsos porque ya me salen por las orejas. No tengo planes, ni siquiera para semana santa, mi hada trabajará y como tampoco sé como va a estar el tiempo, paso de organizar nada, total, además, seguro que si monto un plan se va a la mierda, pues me ahorro el esfuerzo, eficiencia energética se llama.

En fin, que no quería dejar pasar este día sin regar este jardín. Un abrazo enorme a los que seguís por ahí aunque sea muy de vez en cuando.

martes, 24 de febrero de 2026

"Celia en la revolución", la guerra civil española explicada para todos

 Tengo el alma revuelta, sentimientos encontrados, como encontradas eran las ideologías de mi familia materna y la paterna.

Mi querida Lamar me preguntó si había leído el libro de Celia en la revolución, ¿Celia, Celia la de "toda la vida"?, pero ¿en la revolución?, no, ¿quien es la autora?, le pregunté, pues Elena Fortún, la misma que escribió todos los libros de la saga.

Nunca había oído hablar de ese libro y me hice con él. Lo tenía un poco olvidado pero este fin de semana me fui de viaje y tuve tiempo en el avión de empezarlo, lo devoré, me acorde tanto tanto de mi abuela Pepa...

No se si alguna habéis leído los libros de la serie de Celia, son anteriores a la guerra civil. Celia, en el primer libro, es una niña rubia, de ojos azules, de familia más que acomodada que pasea por el Retiro y que crea "su mundo". A mi me encantaba la serie.

Este libro, parece ser, que fue un borrador que la autora nunca llegó a corregir ni mucho menos a publicar y fueron sus herederos, quienes, coincidiendo con el 50 aniversario del comienzo de la guerra hicieron lo posible para que se publicara.

Recomiendo a TODO EL MUNDO su lectura. Es una descripción perfecta de lo que fue la guerra, sin entrar en política en modo alguno. Se describe el horror y el sinsentido, el dolor, el hambre, la incertidumbre, pero sobre todo se describe un Madrid en guerra, con casas bombardeadas y muertos que no se recogen. Se describe ese Madrid que mi abuela recordaba con horror y que siempre le hacía decir que, "si empezaba otra guerra, que por favor, la primera bala fuese para ella".

Se narra el absurdo, familias en las que los hermanos tenían creencias diferentes que, en ningún caso, justifican el asesinato. Se narra la creencia, quizás naife, de que la guerra la ganaría el ejercito republicano, sin poder dar crédito a la ayuda extranjera. Pero sobre todo se narra el hambre, el miedo y el darse cuenta de que las cosas no son eternas. Es durísimo sin reconcomerse en el dolor, es, como mi abuela contaba la guerra en Madrid, los bombardeos escondida en el metro de Tribunal, caminar y caminar porque no había transporte.

Creo que de la lectura de esta gran historia se  puede sacar el mejor aprendizaje, ninguna idea, ninguna, justifica una desgracia como la que ocurrió, y que algunos no quieren entender o están dispuestos a olvidar y en este caso, como en muchos, el olvido es muy peligroso.

jueves, 22 de enero de 2026

Continuando

Aquí sigo, tirando, comiéndome una hojaldrina que aún queda de Navidad, con las mismas ganas (pocas) y hoy con agujetas en las piernas y el culo, creo que ayer me pasé con el peso en el gimnasio.

Porque sí, sigo yendo al gimnasio, tres veces por semana, sin ganas, pero voy, sin ver ningún resultado, pero voy, sin comprender qué le encuentra la gente a ir, pero voy.

A lo que iba, este año no he ido a las rebajas , es verdad que tenía marcado como favoritos un par de abrigos largos para compartir con mi Hada y algunos pantalones para mis otros duendes. Nada, los pantalones no los rebajaron y los abrigos se agotaron antes de empezar las rebajas. Y es que mi Hada tenía que buscar "ropa formal". Estuvo desesperada dos meses, mandando "aplicaciones" a través de Linkedin, sin ninguna respuesta y de repente y de la nada la llamaron 3 empresas distintas, todas para hacer entrevista el mismo día y a la misma hora, el jueves 18 de diciembre. A una la llevé yo por la mañana, era a la 1 y duró una hora, la otra la hizo al salir por teléfono y a la tercera, que era la que más le interesaba, la habían citado a las 4, le llevé a casa, comió, se cambió de ropa y la llevé.

Le hicieron una entrevista y le comentaron que tenía que hacer una prueba de contabilidad (mal, porque ella estudió el sistema americano) y otra prueba de inglés (después de 4 años viviendo allí), dijeron que la llamarían para citarla a las pruebas, pero a las dos horas la llamaron para mandarle la oferta formal y meterla prisa para que mandase toda la documentación y la oferta firmada el viernes 19 a primera hora. Es una de las "big four". En realidad es una gran oportunidad, y ella lo sabe, lo malo, las comparaciones, tres de sus más mejores amigos de Trumplandia han entrado en la misma empresa pero allí, en el mismo puesto, pero su sueldo es literalmente cuatro veces el de mi hija. Es lo que hay.

Empezó el día 7 de enero. Yo estoy contenta y ella también, pero a ratos vuelve a llorar y decir que quiere irse. ¿Os he dicho que la paciencia no es una de mis virtudes?. No vale de nada, esperar lo que no puede ser.

Mis otros hijos mal de ánimo. La carrera que eligieron es de las ingenierías más difíciles en la universidad que tiene fama de ser la más dura. Los exámenes son auténticas debacles.

y yo, pues igual, sin ganas de nada. Hoy estoy con trabajo de oficina, contratos y valoraciones, sin estrés y ya que estaba sentada he pensado en regar un poco este jardín. Me gustaría trasmitir un poco de energía pero no puedo.

Por cierto, el domingo pasado mi Hada me arrastró de tiendas y terminamos comprando un abrigo súper chulo, eso sí, sin rebaja alguna.

¿Quien me ha visto y quien me ve?.

¡¡¡¡¡¡ACTUALIZACIÓN!!!!!

Me he metido en la web de Mango para poneros la fotos del abrigo y resulta que lo han rebajado 30 eurazos, así que lo he vuelto a comprar y devolveré el que tengo en casa.

Ale, ya puedo decir que he aprovechado las rebajas.

jueves, 15 de enero de 2026

Navidad 25/26

 Un título aséptico para una temporada bonita, lo traduzco, las ganas me abandonaron y aún no han vuelto.

No he tenido unas malas Navidades, doy gracias por haber podido compartir con la gente que más quiero pero las ganas han brillado por su ausencia. Puse el árbol de Navidad a mediados de Diciembre, tarde, pero lo puse con mi hija y hacía 5 años que eso no ocurría, lo malo es que fue ella la que decidió lo que se colgaba y lo que no, según ella quedó elegante, a mi me pareció poco barroco. 

Puse el adorno de la puerta de casa y saqué mis casitas para poner en el mueble de la entrada. Saqué también un nacimiento de lana que me regaló la otra abuela de mis hijos este verano, ni uno más de los más de 30 que tengo, no tuve energía y me da pena pero no podía con mi vida.

Cambié el menú de Nochebuena, aunque hice la sopa de pescado y la lombarda, cambié la pularda por carrilleras al vino tinto, era la primera vez que las hacía y salieron ricas, la verdad. La noche del 24 estábamos los de casa, los santos padres (los míos) y mi hermano, esa es una historia que no me corresponde... Cena tranquila y bien. El día de Navidad comimos en casa de la otra abuela de mis hijos y toda mi familia política. 

En Nochevieja siempre es más complicado, más gente, más cena, más loco. Mi Hada y mi Sol se apuntaron a correr la San Silvestre y todo se retrasó, terminamos la cena justitos para las uvas. Me acosté pronto, vinieron los amigos de mis duendes a hacer fiesta en casa. Puse los servilleteros que os comenté que estaba tejiendo y que a mi Hada no le gustaban.

Año nuevo tranquilo. Organicé el chocolate con roscón para el domingo 4, todo bien, hasta que al irse de casa mi padre se cayó en la puerta, ni yo sé cómo ni él tampoco, fue una caída tonta y por suerte sin más complicaciones que el hecho de que llevaba el teléfono móvil en el bolsillo del abrigo y se lo clavó en las costillas, no tiene nada roto pero le duele. Me resulta muy duro ver como cae, y cae y se olvida de las cosas y pierde el equilibrio y me duele ver cómo él es consciente de su deterioro.

Mi madre va tirando, el día de Reyes cumplió 80 añazos, mi Hada le hizo una tarta preciosa. Y vinieron los Reyes, ¿sabéis qué, ¡me trajeron las tijeras que cortan en zig zag!, también unos "air tags" que he puesto a mis padres en los llaveros de casa. Me dan igual las críticas de mi marido, yo necesito saber donde están cuando no me contestan al teléfono y a ellos les parece bien, no hay más que hablar. También me trajeron un ordenador nuevo para sustituir este desde el que escribo, en este teclado no funcionan la j, ñ, k, 9, y la arroba (imposible poner el símbolo), tampoco los paréntesis van finos.

En fin, que se pasaron unas Navidades buenas y tranquilas en las que he disfrutado de mis padres y de mis hijos. 

Tengo más que contaros, de mi hija y de las (no)rebajas, pero lo dejo para otra entrada para le que espero encontrar energía.




domingo, 14 de diciembre de 2025

Más manualidades

 Sigo intentando ocupar las manos para desocupar la cabeza. 

Sigo tejiendo, ahora estoy con unos servilleteros de trapillo rojos y blancos que mi Hada dice que parecen "boñigas navideñas". 

Sigo con los bolsos que jamás utilizaré pero perfeccionando la técnica. Compré dos bases, una alargada de cuero para un bolso-cesta que ha quedado mono pero del que la correa de colgar no termina de convencerme y otra base de madera más pequeña y ovalada. Para esa base compré un material que es poliéster pero que simula ser cuero. Lo quería en dorado para hacerlo festivo pero no lo encontré así que lo cogí beige. También compre el cierre que uso otras veces porque me resulta fácil de poner y queda cómodo. Tuve todo el material en la bolsa más de un mes porque no sabía como atacar el tema. Tengo que decir que lo deshice al menos tres veces porque no terminaba de gustarme. Cambié el punto, dentro de que sigue siendo muy básico. 

 

No, la base no termina de gustarme como queda, pero el resultado final sí me gusta, mucho. Compré tela y hasta tiene forro. No lo he estrenado pero este sí lo usaré.

La idea del forro surgió después de la de los cojines. Quería hacer cojines de cuadros navideños aprovechando retales que tenía de cuadros azules y verdes de unos manteles que había hecho años anteriores. Parecía fácil y en realidad lo es, sólo hay que cuadrar los cuadros. Cuando tuve cortados e hilvanados cuatro de dos tamaños diferentes pensé que "quedaban pobres", así que me fui a comprar más tela de cuadros, roja y blanca para completar. Son unos cojines simples, de solapa para no tener que poner cremalleras. Pensé que unos botones grandes les darían un toque de gracia pero no quería hacer ojales, así que para cerrarlos les puse automáticos invisibles y los botones son un mero adorno. Mis hijos están renegados con tanto cojín, pero a mi me alegran. Saqué mi máquina de coser, supe como enhebrarla a la primera, eso sí, oooooooodio la maldita canilla.

Los cosí todo lo derechito que pude y los rematé con cuidado. Cuando ya pensé que tenía la máquina dominada me puse con el forro del bolso, aunque una vez hecho, hay que unirlo a mano.

A los Reyes les he pedido una tijera de esas que cortan en zig zag, supongo que no me la traerán porque nadie presta atención a lo que pido así que ya me la compraré yo después.

Quiero apuntarme a clases de costura, llevo años con la idea en la cabeza, no sé, ya os contaré.

Mientras sigo pensando en mi carta a los Reyes, si tengo tiempo la dejaré por escrito.

Puente de diciembre 2025

 Demasiados nubarrones en mi cabeza este aniversario. Me pregunto por qué mi cabeza es capaz de castigarme tanto recordando cada detalle absurdo de hace diez y siete años. En aquel 2008 los días de fiesta cayeron exactamente en los mismos días de la semana que este año.

El puente no era tal porque en realidad los festivos se reducían a sábado y lunes así que mi idea de ir a Edimburgo no podía ser. Busqué un destino nacional, como siempre, sólo que esta vez, como también esta mi Hada tuve que oír sus quejas de que a ella "la España rural le trae al pairo", también a mí sus quejas...

Busco sitios en los que no haya estado nunca y Soria era uno de esos sitios, así que allí que nos fuimos. 48 horas, no más, que la otra abuela de mis hijos había hecho plan de comida familiar el lunes 8...

Y yo empecé a ponerme mala. no quería pensarlo pero es que no podía. Aquel año, después de ir el lunes 8 al médico a que me dijera que necesitaba un psiquiatra porque veía fantasmas donde no los había (¡ja!), habíamos estado comiendo con la familia de mi contrario en su casa. Mi cabeza no paraba, al final no pude más y se lo dije, no podía ir. No fuimos, propusimos un plan alternativo de salir a comer fuera.

Nos fuimos a Soria el sábado temprano. Mi plan es siempre el mismo, mis hijos se ríen de mi porque dicen que sólo se ver iglesias, pero hay tanto Románico que ver allí que hay que verlo. Fuimos al museo Numantino, a todas las iglesias abiertas que había, a la plaza mayor, comimos bien y cenamos mejor. El domingo desayunamos en Mantequerías York y yo aproveché a comprar mantequilla dulce de Soria que me recuerda a mi infancia, Águeda, la amiga de mi familia es soriana y siempre que iba me la traía.

De ahí fuimos al monasterio de San Juan de Duero y dando un paseo, a la iglesia de San Saturio. De la que volvíamos al coche llamé para reservar comida en Medinaceli, me costó encontrar sitio. De camino paramos en el yacimiento de Numancia, rica comida y a casa. Mis hijos, nada más llegar se fueron con los amigos y yo me quedé poniendo lavadoras, cada uno a lo suyo...

El lunes comimos fuera de casa e hicimos tarde tranquila.

Hasta aquí este puente de diciembre en que se han cumplido diez y siete años de aquel otro que desgraciadamente, nunca podré olvidar.