Se ha portado como un campeón. En urgencias le han cogido la vía para el suero, exactamente en el mismo sitio que la llevaba hace 15 días, aún se le ve el morado. El pobre lloraba como loco porque le dolía. Ha sido mientras le pinchaban cuando la enfermera le ha preguntado cómo se llamaba y él ha respondido que José.
Nunca, jamás en su vida ha dicho que se llamaba José, él es Pepe. Y el tema es que, claro, en el hospital, los médicos leen la historia médica y su nombre es José. Pero no me ha gustado oirle decirlo, es como si le hubieran hecho "mayor" de repente...
Parece que va mejor, pero no deja de repetir que le quiten el suero...
Hemos intentado que la situación sea lo más llevadera posible, así que sigue teniendo sus mismos compañeros de sueño, su conde Draco y su caballito.
Muy despacio ha ido pasando el día. ¡Le han dado de cenar!, pobrecito mío, llevaba soñando con un puré todo el día. Pero no había puré, era sopa de fideos. Bueno, algo ha comido, no demasiado, su estómago no podía más.
Me ha pedido que abriera la cortina, para ver el cielo y que me tumbara con él en la cama. Y así, poco a poco se ha ido escondiendo el sol al tiempo que él se dormía. Su cabecita rubia se apoyaba en mi pecho mientras yo veía el anochecer en Madrid...
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