Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

jueves, 16 de marzo de 2023

Aniversario múltiple

 El 13 de marzo de 2008 empecé a regar este huerto, ese día se cumplían 15 años desde que la muerte me dio la primera bofetada seria. Este 13 de marzo de han cumplido 30 años desde que A se fue.

No me gusta el 13 de marzo, no puedo olvidar a A, ¿Cómo sería hoy a sus 80 años?. No tengo respuesta y las preguntas sin respuesta me ponen nerviosa.

El lunes fue un día regular. Digamos que tengo incidentes domésticos comunes que van camino de convertirse en considerables por la falta de profesionalidad de ciertos "reparadores". Voy a dejarlo ahí que me enciendo.

También tenía una cita por un inmueble que estoy llevando y, después de desplazarme hasta el lugar y llamar al interesado me dice que no va a ir y que "me llamó pero no contesté el teléfono". ¡Y una mierda me llamaste!.

Odio la falta de palabra, como podéis imaginar estoy encabronada frecuentemente por este tema.

Pero hubo cosas buenas, la mejor de las no relacionadas con mi familia, que es lo que de verdad importa es que tuve la sentencia del juicio contra mi antiguo empleador. GANÉ.

A pesar de que, para mí y para cualquiera que tuviera una media idea de lo que fue el caso era obvio que tenía que ganar, el abogado siempre me dice que las obviedades son de cada uno y es como el sentido común, que es el menos común de los sentidos.

Sigo esperando, imagino que no perderán la oportunidad de seguir dando por culo y recurrirán. Sólo puedo esperar. Ya os contaré.

Y aquí sigo, comiendo más de lo que debo pero moviéndome mucho más de lo que solía, eso es bueno. Este fin de semana celebramos San Pepe, San Padre y el cumpleaños de mi contrario. Loca estoy buscando una tarta de hojaldre, nata y fresas sin ningún otro ingrediente, mira que es difícil el amigo...

Y ya, que intentaré seguir por aquí porque me da la vida y que si a alguna os saco, aunque sea una sonrisilla de medio lado, yo me quedo feliz.

See you soon.

viernes, 17 de febrero de 2023

"La Colonia..."

 Dieciocho años sin ti, Pepa.

¿Sabéis eso de que las personas mayores siempre cuentan historias?, y ¿eso que a menudo piensan de que cualquier tiempo pasado fue mejor?. Pues mi Pepa cumplía ambos.

Mi Pepa siempre hablaba de "la colonia". Ella tenía poco más de quince años y aquello debía ser el paraíso. Casitas bajas o de una planta, todo nuevo, con gente conocida, un paraíso. Y ella se iba a bailar, y su padre se quedaba dormido sentado esperándola y ella llegaba tarde y se cuidaba muy mucho de hacer ruido. Se acostaba y cuando su padre se despertaba sobresaltado e iba a su cuarto la encontraba ya dormida y encima ella, con todo su morro, le echaba en cara que siempre estaba dormido "cuando ella  llegaba a su hora".

Tremenda mi abuela.

En la colonia conoció al que sería mi abuelo, ese gran desconocido para mi. Hablaba sin parar de la colonia y de que ella y sus tres hermanos tenían conejos, cuánto se acordarían durante la guerra de aquel pan duro que antes daban de comer a los conejos...

Había en la colonia un club social que era donde iban a bailar, ¿idílico, no?, todo gente conocida en un espacio seguro y controlado.

Todo eso era lo que yo, hasta la semana pasada, sabía de la colonia.

Operaron a mi madre, todo salió de la mejor manera posible pero las horas de quirófano se nos hicieron laaaaaargas. Allí, mi padre y yo, esperando que el cirujano llamara, intentando no pensar y charlando de todo un poco y de nada en concreto. Y le pregunté qué sabía él de la colonia y resultó que sabía mucho.

Esa colonia era la Colonia Popular Madrileña que se construyó a primeros de los años 30 del siglo pasado en la carretera de Andalucía y mi padre tenía el folleto oficial que es de donde salen las fotos de este post.

Tenía lo que cualquiera podría soñar, conducción de aguas, alcantarillado, pavimentación, arbolado y ¡luz eléctrica!. Había dos tipos de hoteles (casitas), los de tipo A "con siete metros de fachada y fondo y doce metros de medianerías, teniendo una superficie de noventa metros y cincuenta decímetros cuadrados", "quedando por el frente una zona de dos metros cincuenta centímetros por siete metros cincuenta centímetros, destinado a pequeño jardín". Debía ser ahí donde estaban los conejos. Aunque quizás estuvieran en el patio trasero que era de la misma medida, ¡ojalá pudiera preguntarle!. Los hoteles de tipo B eran muy parecidos, en ambos casos la casa tenía dos plantas.

Para su adquisición se pagaba una cuota fija que no podía superar las ochenta y cinco pesetas mensuales durante treinta años.

Allí vivía feliz mi abuela y allí conoció al que sería mi abuelo. Gracias a este folleto me enteré de que el padre de mi abuelo se llamaba Santiago y que era Sereno en la colonia, en la última foto que adjunto se le ve en la parte derecha, con su uniforme. Con su letra ilegible mi abuela escribió el nombre del que era su suegro, lo he recortado...

De allí salieron en guerra, sin nada, a su padre lo fusilaron y a su madre le dio un infarto al saberlo. Sus dos hermanos más pequeños estaban en el norte con alguien de la familia de mi abuela, sólo ella y su hermano Manolo supieron del hambre y la penuria de Madrid.

Al acabar la guerra fueron a los restos de lo que había sido su casa, según ella, la cocina debía haber sido un polvorín porque había restos de balas. Allí estaba aún esa tetera que yo guardo y uso con tanto amor. Fue lo único que de allí sacaron. Ella tenía 21 años, su hermano siguiente 19, no tenían papeles, no supieron como demostrar que aquello era suyo, todo lo perdieron, lo único que no pudieron quitarle a mi abuela fueron los recuerdos felices de aquellos días.

Pienso tanto en mis abuelos... Los que aún los tengáis, no desperdiciéis ni un segundo a su lado, son un tesoro.



viernes, 27 de enero de 2023

¿Shakira o Miley?

 El ser humano es como es, por mucho que lo intentemos no podemos dejar de ser pasionales, vengativos, rencorosos, soberbios, no podemos dejar de ser humanos.

Y nos manifestamos, cada uno con las herramientas que tenemos a mano. Es evidente que un enfado mío se quedará en tres gritos o tres semanas cabreada, sin que nadie, o muy poca gente, se entere. Es posible incluso que el destinatario de mi enfado ni se de por aludido.

Pero, ay amiga, cuando eres un personaje público, un gran artista en estos dos casos, capaces de convertir tu despecho en royalties, la cosa cambia.

Vivía yo feliz en mi ignorancia cuando, en una de las asiduas visitas a urgencias, en una pantalla sin sonido pero con subtítulos "me enteré" del huracán Shakira. Tuve que esperar a llegar a casa para oír su temazo. Porque sí, señores, a mi me parece un temazo. ¿Hubiera hecho yo algo así de haber tenido la opción?, no lo creo. Sus canciones anteriores, "Te felicito" y "Monotonía" ya deban pistas, y aunque musicalmente me gustan menos, creo que son más "elegantes". Entiendo que se cansó de ser elegante.

¿Hay que ser elegante para mandar a la mierda a quien te ha puesto los cuernos?, pues yo creo que sí y en cualquier caso "si un tipo como él" se lo merece, a la suegra yo la dejaría aparte. No te digo nada de la tercera en discordia, en este caso una niña a la que nadie conoce a nivel mundial y a la que has hecho mundialmente "famosilla". Está también el tema de los niños. Malo que todo haya ocurrido como ha ocurrido, malo porque el que tiró la piedra fue el otro y malo porque los pones en una situación donde pueden hacerles mil comentarios que no les van a beneficiar en absoluto.

En cuanto a Ferraris y Twingos, lo importante es que caminen y tengan gasolina. No me parece "cosificar" a la tercera en discordia, es una comparación que da juego en la canción, nada más.

Pues así estaba yo, oyendo en bucle la canción, que como os digo, me gusta, cuando llegó Miley y sus flores. Otro temazo, lo mires por donde lo mires. Mucho más sutil, pero dejando las cosas claritas. Es cierto, ella puede comprarse flores o ir a bailar pero, ¿no le haría más ilusión que alguien se las regalase?. Ojo, que entiendo todo el mensaje de autoafirmación y lo comparto, es una mujer fuerte que puede valerse por sí misma pero, ¿es que acaso quienes somos felices cuando alguien nos regala flores o nos lleva a bailar no nos valemos por nosotras mismas?. Yo creo que sí. Me gusta hablar con mi contrario, aunque sé que hay muchas cosas que no entiende de mi manera de pensar y que no comparte, pero, llámame rara, no me veo discutiendo con mi voz interior en una conversación conmigo misma. Y de la discrepancia se aprende y se evoluciona. Yo puedo amarme a mí misma, pero soy infinitamente más feliz regalando mi amor a otros.

Así que ahora escucho en bucle las dos. Confío en que ambas canciones les estén ayudando a sanar sus heridas y que salgan mucho más fuertes de todo esto y que no dejen de regalarnos canciones, de lo que sea.

domingo, 15 de enero de 2023

Navidad 2022

Intensa, demasiado intensa, así podría resumir mi Navidad de este año.

He visitado más médicos y hospitales que mercadillos navideños o belenes. Uf.

Después de que llegara mi Hada hicimos una escapada rápida con toda la familia de mi contrario a un sitio que os recomiendo; el Castillo de Grisel. Estupendo y muy diferente. Como os digo fue un visto y no visto, nos fuimos el 20 por la tarde y volvimos el 22 temprano porque yo a la una tenía colonoscopia con mi madre.

De sus múltiples revisiones salió que tiene un mucocele en el apéndice y que hay que operar, la colonoscopia era para ver si se puede hacer por laparoscopia, el próximo martes lo sabremos...

Pero como la vida no para llegó Nochebuena y yo, aunque agotada, sigo siendo muy feliz de preparar todo. Estrené el primero de los manteles navideños que compré en las rebajas del año pasado, puse una mesa preciosa y no me partí demasiado la cabeza con el menú, sopa de pescado con la receta de la abuela y lombarda con manzana, pasas y piñones a elegir (o no) de primero. De segundo cambié la pularda de otros años por secreto ibérico relleno de mango y piñones y lo hice al horno, salió rico. Hice por supuesto, compota de Navidad que a los abuelos les encanta. A la mesa, los de siempre, nosotros cinco y los santos padres, los míos.

Tener a mi hija en casa es otro rollo, salgo, voy de tiendas, veo pelis o series que al personal masculino no les interesa. Todo es bien.

El día 30 estaba haciendo la cena para el 31 cuando llamó mi madre. Mi padre había llamado que se había caído en El Corte Inglés y se lo llevaba el SAMUR al hospital. Había quedado con un amigo a desayunar, lo hace cada semana y ese día, no sé ni como, en las escaleras mecánicas él se desequilibró y arrastró a su amigo.

Corrí a recoger a mi madre y de ahí al hospital. Nos tranquilizó cuando llegamos y les vimos a los dos en sus sillas de ruedas, pero bien, al menos aparentemente. Mi padre tenía una herida abierta en la pierna y como está anticoagulado no paraba de sangrar, necesitó puntos. Pero además tenía un golpe fuerte en el costado. Su amigo no tenía herida pero sí golpes por todo el cuerpo.

La recuperación está siendo lenta y dolorosa, luego sigo con el tema.

Terminé la noche del 30 con la cena del 31. Este año éramos once a la mesa, nosotros cinco, los santos padres, la otra abuela de mis hijos (hasta ahí como siempre) y este año se unió la hermana de mi contrario y su familia. A mi me gusta el bochinche, y lo disfruto, y además fue la excusa perfecta para estrenar el otro mantel navideño de las rebajas del año pasado. Lo pasamos bien. El menú, el de siempre, sopa de cebolla, patatas a la importancia (teníamos dos vegetarianos a la mesa y eso venía bien a todo el mundo), y de postre, el tronco de Navidad lo compré, no me quedaba fuerza...

Este año mis dos duendes mayores salieron, mi Hada a una fiesta y mi Sol a casa de un amigo, así que me acosté a las 3 y a las 6:30 llamó mi hijo para que fuera a buscarle (se fue sin abrigo, indocumentado y sin abono transpoerte...) de la vuelta recogimos a mi Hada.

Volví a la cama a las 8 hasta las 12...

Ahí se acaba mi trabajo de cocina. El día 5 hice mi tradicional merienda de roscón con chocolate para 16, el trabajo es mínimo, calentar el chocolate, poner la mesa y comprar los roscones y de eso, este año se encargó mi contrario.

El día de Reyes es el cumpleaños de mi madre y comimos en su casa. Ellos estaban agotados, además mi madre lleva constipada desde antes del puente de diciembre y empezó con tos y bronq
uitis.

Así que el día 7 volvimos a urgencias y más médicos a curas de la pierna de mi padre y revisiones de mi madre y este jueves más de lo mismo, a urgencias otra vez por orden del médico de cabecera.

Van despacito pero van mejor y yo tengo que aprender a relativizar o esto me va a pasar factura, de mi contractura ya si eso, hablamos otro día.

Ayer se fue mi Hada, cada día la echo más de menos.

Puente de diciembre 2022

 Nos fuimos.

Los mayores malos con COVID, pero sin más molestia que la falta de gusto y olfato. A mitad de puente yo ya di negativo, mi contrario un par de días después.

Fue una escapada exprés, mis hijos no tenían ninguna gana, pero yo me empeñé. Hace tiempo que tenía ganas de ir a Córdoba, echando cuentas hacía 41 años que no iba.

Nos fuimos el lunes y nos llovío todo lo que no había llovido en todo en año. Paseamos por Cordoba y comimos en los restaurantes más renombrados. El martes por la mañana tenía reservada la visita a la Mezquita y al barrio de la judería, maravillosos ambos. Después de comer tocó hacer "reposo obligado" para ver el bendito partido de futbol de España en el mundial...

Más paseo y menos lluvia. El miércoles, ya de vuelta fuimos a Medina Azahara, que no lo teníamos previsto pero que nos encantó. De ahí, derechitos para casa y todos contentos, mamá porque había escapado de Madrid y los chicos porque habían visto el fútbol y volvían con un día para estudiar y hacer deberes.

Contaba los días hasta el 19 que fue cuando llegó mi Hada. Es difícil explicar cuánto la echo de menos, mucho, muchísimo. No es que con el resto de la familia "no esté entretenida", pero no es igual, ni mucho menos.

Y llegó el día, y llegó mi Hada y llegaron una vacaciones de Navidad en las que, sinceramente, me gustaría haberme aburrido un poquito más.

sábado, 3 de diciembre de 2022

Si te dicen que caí

 Señores, casi tres años después, caí.

Positivo por COVID 19. En casa sólo quedábamos y contrario y yo y hemos caído. Qué tontería más tonta. La semana pasada me notaba un leve, levísimo resfriado, nada que me hiciese pensar siquiera en tomar paracetamol, como enfriamiento con un par de estornudos y algo de moco, por la noche al estar tumbada. Nada más. Hice mi vida normal, salí, entré, hasta tuve comida familiar el sábado y el domingo ya, bien.

El lunes me levanté sin hambre, raro en mi y siempre desayuno un plátano, pues pensé "qué plátano más insulso, no sabe a nada". Y seguí a lo mío, sin parar, pero a mediodía me parecía que no olía nada y me hice el test. ¡Bingo!. Positivo.

Me planté mi mascarilla y a seguir. Como y ceno aparte del resto de la familia y no me quito la mascarilla, pero, ¿sabéis eso de "dos que duermen en el mismo colchón..."?. Pues eso.

Él se encuentra peor, dice que le duele todo el cuerpo (mira que son flojos), tampoco tiene ni gusto ni olfato. Su positivo fue el jueves y no ha ido a trabajar, por precaución de no contagiar a nadie.

El caso es que he aprovechado para medio decorar mi casa en modo Navidad, y digo medio porque aun me falta mucho.

Este año me ha dado por las casitas...

Y estamos en el puente de diciembre, con todos los nubarrones negros que se acumulan en mi cabeza estos días. Nos vamos, al sur, pero sólo 3 días. Mis duendes pasaban de salir, pero mi cabeza lo necesita, así que un poco a medias para que todos estén contentos.

Ya falta poquito para que vuelva mi Hada, cuento los días.

Así que, como veréis, a eso del COVID no le estoy prestando demasiada atención, ójala todo el mundo tuviera los mismos síntomas que yo, porque estoy como una rosa..., sin olor.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Queridos Reyes Magos:

Me temo que esta va a ser una carta poco convencional, ¿qué queríais?, así soy yo.

¿Qué tal os ha ido el año?, ¿no me digáis que os han hecho contrato de “fijos discontinuos”?. Ya no respetan a nadie, pero ese es otro tema.

Os cuento, así, en voz muy bajita, que apenas se me oiga, que este que acaba ha sido un buen año, con luces y sombras, como todos, pero feliz y me da miedo decirlo, yo y mis taras mentales (mi loquiatra dice que no son graves).

Toda mi vida gira alrededor de mi familia y eso es un lujo, yo lo elegí y lo elijo cada día.

He cambiado de actividad laboral. Mis pasos están ahora en el mercado inmobiliario, me fascina, tanto, que creo que he conseguido eso de intentar vivir de lo que me gusta”. Voy muy despacio y no tengo prisa, “qui va piano, va lontano”. Eso no significa que no me gustaría tener ingresos, pero ya llegarán.

Acabé mi formación oficial y ahora estoy con mis prácticas laborales. Por medio se cruzó el homestaging y voy disfrutando el camino.

Como os decía, este ha sido un año con más luces que sombras y, si lo pienso bien, casi todas las sombras relacionadas con la salud.

¡Qué importante es la salud!

Como os conté, la operación de mi Sol y su recuperación ha sido muy, muy duras. Hace sólo quince días que tuvo permiso médico para volver a jugar al baloncesto, es feliz y yo también, aunque no me atrevo a ir a verle… (otra tara).

El santo padre, el mío sigue adelante con su vida, la vida de alguien de 80 años que ve sus facultades mermadas por la edad, pero que ha sobrevivido a una operación complicada y puede seguir disfrutando de su familia. Mi madre también tiene sus achaques, muchos, disfruto de ambos
cada día.

En febrero dejé de estar oficialmente loca. No fue fácil después de casi 14 años de medicación continua. Estoy orgullosa de mí misma, cada día es un reto para mi cabeza.

¿Habéis llegado hasta aquí?, gracias, esto era lo importante, pero uno no escribe la carta a los Reyes si no es para pedir algo.

Quedaría muy bien pedir la paz mundial, pero sé que no es posible, sólo me gustaría pedir que los que tienen que poner fin a todo este despropósito de Ucrania se sienten a negociar, es mejor un mal acuerdo que una guerra sin fin.

Quiero seguir disfrutando de mis padres, quiero tener la paciencia que a veces me flaquea cuando creo que no me entienden y soy yo la que no entiendo que para ellos la urgencia es más importante que para mi.

Quiero seguir remando en la misma barca que mi contrario, vale que a veces le daría con un remo en la cabeza, pero así somos y así llevamos siendo más de 30 años juntos.

Quiero que mis hijos sean felices y tengan salud, ¿en ese orden?, es difícil saber, sin salud no se puede vivir, pero saludable e infeliz tampoco.

Quiero que a mi Sol le vaya muy bien en este último curso de bachillerato y en su elección de universidad, pero sé que haga lo que haga le irá bien, y me gustaría que él lo tuviera tan claro como yo.

Mi Hada vive su vida lejos de mí, cuento los días para que vuelva a casa por Navidad, para ella sólo te pido que siga su camino en la vida, que sea feliz, si es cerca mejor, pero yo siempre estaré cerca para ella.

Para mi Garbanzo más que pediros cosas que le traigáis os voy a pedir que os llevéis algunas cosas. Si de su timidez os lleváis el 90% aún le quedaría mucha, muchísima, un poquito de su “pavo” también os podéis llevar. Es difícil ser el tercer hermano después de dos que han puesto el listón tan alto, pero lo supera con nota. Es maravilloso, tiene un humor socarrón inigualable y un poquito de mala leche que no va venirle mal en esta vida.

Y para mí, pues ya os he pedido, que los míos estén bien y ya.

Bueno, si de paso al juez que le toque resolver mi demanda por mi antiguo empleo le traéis un poquito de sentido común no me vendría mal.

Seguro que se me ocurrirán más cosas que pediros, así que me guardo el derecho de postdata para más delante.

Pido mucho, lo sé. Podéis olvidaros de todo menos de la salud, salud para todos, brindo por ello.

¡Salud!