Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

domingo, 12 de enero de 2014

De sarao en sarao

No lo puedo remediar, me encanta inventar, celebrar y reunirme con la gente que quiero y, como buena española, si puede ser alrededor de una mesa tanto mejor.
Una vez superada la San Silvestre, pasada la cena de fin de año, empezamos a pensar en los Reyes Magos. Ese día no me toca organizar comida, es el gran día de la súper abuela: su cumpleaños, así que allá que vamos todos cargados de regalos y dispuestos a tirarle de las orejas.
Pero claro, pensar que después del 31 ya no me queda nada que celebrar en casa no va conmigo.
Ya os conté la tradición de mi abuela, pues con ella sigo. El día 2 de Enero madrugué mucho, tenía que ir a poner un telegrama a los Reyes con los últimos encargos y una vez hecho eso me fui a comprar los roscones de Reyes. Vale que hay sitios más tradicionales, vale que los hay mejores, pero qué queréis que os diga, a mí los de El Corte Inglés me parecen estupendos.
Calculé que seríamos catorce, los cinco de casa, los súper abuelos, la otra abuela de mis hijos, mi hermano y mi cuñada y mi amiga María, su marido Luis y sus piratas.
Cuenta que cuenta, pensé que con 4 roscones tendríamos, uno grande, de kilo sin nada, y los otros tres de medio kilo, de nata, trufa y crema.
La cita era a las 6 de la tarde el sábado 4, pensé que el 5 era más lio para todos y así lo propuse. Llegaron puntuales, menos los tíos que avisaron de que llegarían tarde y para que no hubiese error alguno mi Hada hizo un cartel para la puerta.
Desde media mañana empezamos a poner la mesa y saqué mi tetera, su tetera, y así rodeada del chocolate brilla como una estrella.
Lo pasamos estupendamente, hubo chocolate y roscón para dar y tomar y para desayunar el día 5 también.
Poco a poco la gente se fue retirando, pero los piratas de mi amiga se liaron con mis duendes y con la Wii U que había traído Papá Noel (eso da para otra entrada) y empalmamos con pizzas para cenar, nos dieron casi las 2 de la mañana, ¡tan ricamente!.
El día 5 recogí, pasamos un día tranquilísimo y nos preparamos para recibir la visita de los Reyes con todo el ringorrango que ello merece.

sábado, 11 de enero de 2014

Cocina de fiesta y de supervivencia


Como he dicho volvimos el domingo 29 por la noche.
Fin de año se celebra también en mi casa, así que el lunes 30 madrugué bastante, tenía mucho que hacer. Fui a primera hora al mercado, a comprar carne para guisar, frutos secos, carne picada y arreglo para un cocido que me apetecía un montón.
De vuelta a casa lo primero que hice fue poner el cocido que era lo que tenía previsto para comer.
Una vez listo empecé con la cocina festiva: carne guisada con frutos dulces para la cena de fin de año, tal como aparece en esta receta.
No preparé primer plato, había muchísimos aperitivos y pensé que era demasiado. Una vez lista la carne empecé a hacer Sarmale.
Ahora el trabajo se simplifica mucho, como hay muchísimos rumanos en España, hay muchas tiendas especializadas en sus productos y me segundo par de manos se encarga de comprarme el repollo macerado en sal y vinagre y envasado al vacío, así que me ahorro el cocerlo, sólo hay que preparar el relleno y enrollar los sarmales, bueno, y cocinarlo durante dos horas claro.
Mientras cocía, y ya metidos en harina empecé a preparar dos lasagnas para congelarlas, me sacan de un apuro en un pis pas.
El día 30 fue intenso en la cocina y el 31 empezó igual de intenso. También madrugué, estaba muy asustada y nerviosa por la San Silvestre, así que mejor ocupar la cabeza. Empecé a hacer mis tradicionales troncos de navidad, y como cada uno lo quiere de una cosa hice tres, uno de chocolate para mis chicos, con azúcar glass por encima, uno de frambuesa y chocolate decorado con flores para mi hada y finalmente el que me gusta a mí, relleno de naranja amarga y con chocolate por fuera.
En realidad son más aparentes que trabajosos, pero un ratito sí que me llevaron.
A eso de las 12 de la mañana empecé a poner la mesa para la cena, como os he contado me fui de casa a las 4:30.
Disfruto mucho cocinando, preparando, visualizando mi cena especial, organizaría un sarao de estos cada semana.

Comenzando de nuevo

¡Qué absurdo: comenzar de nuevo algo que ni siquiera se ha acabado!
Se acabó el 2013, pero los chinos aún siguen en el mismo año..., nada se ha acabado, sólo las fiestas familiares, lamentablemente.
Empecé mis vacaciones el sábado 21 de Diciembre y las empecé con mucho trajín, mis duendes mayores actuaban en la función de navidad de su colegio en doble turno, por la mañana y por la tarde.
El domingo fue mucho más tranquilo, aprovechamos para ir a Decathlon a comprar algunas cosas que nos faltaban para la aventura del esquí.
Adoro la Navidad, adoro estar en casa, hacer cosas con mis duendes, planificar comidas y merendolas, el frío, todo. Este año además la familia de mi contrario había planeado unos días de esquí.
Tengo que contaros que, por razones familiares, su familia solía pasar los fines de año en Verbier, Suiza, un sitio que yo conocí hace 22 años y al que fui de manera continua hasta el año 2002. Ese año murió la abuela de mi marido. Ese año había empezado yo mis tratamientos de fertilidad y a mi suegro le habían diagnosticado el cáncer que se lo llevó año y medio después.
Pues eso, que la primera vez que yo me puse unos esquíes fue con 20 años y más o menos, con los años, conseguí mantenerle en vertical y bajar con cierta gracia incluso pistas rojas.
Pero de eso hace mucho tiempo, ya no tengo la edad de entonces y mis responsabilidades familiares me pesan mucho.
Fuimos a Candanchú y tengo que decir que me sorprendió muy gratamente. Para los que tenéis niños es ideal, está muy organizado, tiene muchas pistas verdes y azules relativamente fáciles para que ellos den sus primeras clases y los papás los sigamos de cerca cómodamente.
Nos fuimos el día de Navidad, después de cenar el 24 en mi casa. Lo pasamos estupendamente a pesar de que el tiempo no acompañó, nevó a saco, había ventisca, frio, ni un rayito de sol, pero yo había cogido clases para ellos de 3 horas diarias y las aprovecharon a tope, qué facilidad tienen los niños para aprender.
Por las tardes mi garbanzo se declaraba en huelga y volvíamos al hotel, pero mi Hada y mi Sol seguían hasta que cerraban los remontes con su papá. Yo les acompañé alguna tarde.
Volvimos el domingo 29 por la noche, cansadísimos pero muy contentos, deseando repetir.

jueves, 2 de enero de 2014

Misión Cumplida (¡por mis cojones!)

Esta debería haber sido la última entrada de 2013, de hecho pensé mil veces en dejarla preparada, pero no se si fue por mi falta de tiempo o por mi falta de confianza que no lo hice.
Pues sí señores, 2013 se fue.
En términos generales ha sido un buen año, lo peor, sin duda, que Mónika nos haya dejado, tengo que decir que la echo mucho de menos, esa acidez...
Pero a lo que iba, cumplí chicos, cumplí el único propósito que me hice para 2013, terminé la San Silvestre Vallecana en un tiempo que no me descalificaría.
No he entrenado mucho últimamente, de hecho, si miro el chivato del Runtastic de mi teléfono, la última vez que salí a correr fue el día 22 y fueron apenas 4 km.
El día de Navidad salimos de viaje a la nieve, pero eso lo dejo para otra entrada. El caso es que volví el 29 por la noche y tenía mucha tarea por delante. La cena de Nochevieja se hace en mi casa y si quería ir a correr tenía que dejarlo todo preparado.
El día 31 estaba muerta de miedo, pero asustadísima, la verdad es que no estaba, ni estoy, físicamente preparada para correr 10km, pero tenía que intentarlo.
Tuneé mi camiseta, importantísimo para mí, preparé la ropa, en una mochila ligera metí un cortavientos para quitarme el frío al terminar... si es que terminaba.
A las 5, con una hora de antelación, estaba ya en el box de mujeres, el que salía a las 6 de la tarde.
Iba sóla. De la gente que conozco que corría todos salían antes en los boxes de menos tiempo. Una de las enfermeras del hospi debió salir de mi mismo box, pero ¡como para encontrar a alguien!.
A las 6 salíó mi box.
Empecé a subir Concha Espina sin apartar la mirada de los balcones del hospi. Me entró un bajón que me hizo estar a un tris de abandonar..., me limpié las lágrimas, los mocos y me dije a mí misma que tenía que llegar hasta el 1º kilómetro antes de rajarme. Y seguí.
La verdad es que es doblar hacia Serrano y empezar la cuesta abajo, que se agradece en el alma.
Y tira, tira, tira, fui pasando puntos de control. Iba cansada, pero iba.
Llegar a la Puerta de Alcalá con un escenario y un concierto montado da alas, os lo aseguro. De ahí bajamos hacia el paseo del Prado, impresionante.
Llegas a Atocha y giras a la izquierda en la Av. Ciudad de Barcelona, es ahí en el km. 6 donde ya iba peor, pero vi a un señor de ¡¡¡¡83 años!!!!! que corría rodeado de chavales con dos globos dorados con su edad cuando al aplaudirle de corazón y decirle que yo quería ser como él, tuve claro que ya no podía abandonar.
Tiramos hacia Vallecas, pasé el control de los 7,5 km con una marca espectacular para mí y entonces la cagué, me caí con todo el equipo. La Av. de la Albufera es cuesta arriba. Ni modo, tuve que comenzar a caminar. Muchas chicas me animaban, "venga, no te pares ahora que ya es tuya", pero no podía dar una zancada más. Y así fue como giré a la derecha en no se qué calle y comencé a correr de nuevo. La marca del Km 9 la hice corriendo y ya no paré hasta llegar a la meta.
Tiempo oficial 1:13:23, tiempo real: 5 años, 1 hora, 13 minutos, muchas quimios, muchos bajones y mucha basura cerebral después, pero lo hice, lo logré, al fin salí corriendo tal y como quise hacer entonces.
Mis parciales:
Media Km: 7:20 Puedo llegar a 7, pero en menos distancia.
2,5 Km: 17:36 min, genial para mí
5 Km: 32:52, la repanocha, es que no me lo creo.
7,5: 50:25, ¡¡¡¡soy la reina de los mares!!!
Tiempo total: 1:13:23 ¡I did it!

lunes, 30 de diciembre de 2013

Daniel Rosas: El amor, la piedra angular de la felicidad


Aunque para lograr una relación estable y duradera son necesarios cuatro puntos claves que podríamos definir como las ya conocidas “piedras angulares” que posibilitan la construcción de un hogar, cabe destacar la importancia de la más fundamental de ellas, el amor. Y es que sin amor no habría posibilidad alguna de comenzar algo parecido a una relación a largo plazo. Ahora bien, ¿qué es lo que hace que algunas parejas funcionen y otras no? 

El amor es sin duda alguna la piedra angular de la felicidad. Cuando nos enamoramos se crea un vínculo que nos impulsa a comenzar una relación, siendo la consumación sexual la que sella este vínculo. Sin embargo, pasado un tiempo nos damos cuenta que el otro no es perfecto y que nuestra pareja como nosotros, también tiene defectos. He aquí la cuestión, ¿qué es el amor? Si nos paramos a pensar podemos decir que el amor es el acto de aceptar al otro tal y como es, de aceptar sus raíces familiares así como su propio destino, que no tiene porque ser igual al nuestro. Por lo tanto, el amor es parte de la felicidad pero para llegar a sentir esta dicha es necesario poseer la capacidad de amar a nuestra pareja con sus virtudes y sus defectos.

 

Fuente: http://www.quefrasesdeamor.com/

"Lo que tú me quieras contar"

Empiezo una nueva etiqueta, que es un buena forma de acabar el año.
Y, ¿por qué la empiezo?, pues porque esto de tener un blog te hace abrir las puertas a quien tenga algo que contar, y eso me pasó hace unos días.
Recibí un correo de alguien que me preguntaba si podía publicar algo que había escrito, le dije que me lo mandase para leerlo antes.
No, no penséis que se trataba de fiscalizar, ni mucho menos. Me comprometo a publicar cualquier cosa que queráis mandarme, esté de acuerdo con ello o no siempre que no sea ofensivo para nadie-
Pues ea, aquí está el Reino de la Mermelada, para lo que me queráis contar.

domingo, 15 de diciembre de 2013

El Ratón Pérez se va de puente

Mi Garbancito llevaba unos días diciendo que se le movía un diente, el primero que empieza el baile. Mucho, lo que se dice mucho no, que yo lo miré y la caída no me parecía próxima, así que dejé de pensar en ello.
Como he contado, el puente lo pasamos en Valencia.
El viernes, después de comer, Garbancito dijo que el diente se movía mucho. Yo le veía dale que te
pego y le decía que lo dejara estar, que el ratón no sabía que estábamos en Valencia, pero no paraba.
Estábamos justo sentados en el restaurante para cenar, esperando la comanda cuando me dice "¡mira mami, mi diente!". Todo contento que estaba allí, enseñándome su diente ensangrentado en el
restaurante...
Y yo diciéndole que mejor lo guardábamos para ponerlo debajo de la almohada de casa, que a lo mejor el Ratón no sabía que tenía que venir, pero nada, me dijo que él lo ponía a ver que pasaba...
Y mamá viendo cómo lo hacía. En un momento le dije a los niños que se me había olvidado el móvil en el hotel y que iba corriendo a por él. Salí disparada y me metí en el Corte Inglés, derechita a juguetes. Allí cogí un pack de Basurillas que es lo que le mola a él ahora y volví al restaurante.
Su carita por la mañana era estupenda y más cuando se dio cuenta de que en uno de los cubos del pack venía....¡moco de los basurillas!. ¿Podéis imaginar regalo mejor?.