
Garbancito celebraba con sus compis de la guarde el festival de Navidad el día 23.
¡Qué jaleo!, había que llevar a los niños a la iglesia (es que su guardería es religiosa) a las 9:30, y ya nos quedamos a coger sitio, que había un montón de gente.
Tanto papá, tanto abuelo, tanto hermano, tanto descontrol, desembocó en una tormenta de llantos dificil de igualar.
Cuando por fin le tocó el turno a mi estrella plateada sólo puedo decir una cosa, era la estrella que más lloraba, con más mocos colgando, pero la más bonita.
2 comentarios:
Sin ninguna duda, garban debía de ser una brillante y preciosa estrella :)
Indudablemente hagan lo que hagan los nuestros siempre son los que más brillan jajajaja
Publicar un comentario