Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

martes, 25 de marzo de 2025

Y tú, ¿crees en la justicia?

 No te daré mi respuesta, quizás la averigües al final.

No sé porqué tiendo a sobre pensarlo todo, el tema de la "justicia" me quita el sueño. ¿Existe la justicia o existen las leyes?. ¿Quién redacta las leyes?, el, o los que las redactan, ¿son ajenos a sus propias vivencias y creencias cuando lo hacen?. ¿Y el entorno, cómo les influye?.

Bueno, como quiera que sea tenemos unas leyes que personas sobradamente preparadas y estupendas nos han dado. Genial, un código de leyes y normas de conducta que nos incluyen "a todos". Pues parece que queda claro.

Es fácil, yo robo y tengo un castigo, mato y tengo otro, extorsiono o estafo y tengo otro..., o no.

"Pero si la ley es una y la verdad es sólo una", me canso de oír. Pues yo tengo más que dudas al respecto.

¿Tiene algún sentido en el contexto "legal" hablar de jueces progresistas o conservadores?, no debería, jueces son jueces, entes asépticos que aplican las leyes y no es así. TODOS estamos afectados en nuestras opiniones por nuestras vivencias anteriores, nuestras creencias y nuestra manera de ser.

Un abogado criminalista se esforzaba en explicarme el caso de un asesinato en el que el agresor había asesado más de 20 cuchilladas a la víctima. La primera de ellas en el cuello, había sido mortal de necesidad... ¿en ese caso hay ensañamiento?, según mi criterio, lego en cualquier conocimiento legal te diría sin lugar a dudas que sí y él, con todo su conocimiento legal mantenía que no. Si con la primera cuchillada la victima había fallecido no existía tal ensañamiento. Y yo me pregunto, ¿la primera cuchillada la mató y estaba muerta antes de recibir al menos tres o cuatro más?, no lo sé, es más, ¿alguien puede afirmarlo sin lugar a dudas? no lo creo. Y aunque así fuera, ¿No se ensañó por causar el mayor daño posible aunque la víctima ya no pudiera sentirlo?.

Pero no me quiero quedar en mis propias reflexiones, que no valen ni más ni menos que las de cualquier otra persona, voy a casos concretos y por ir a uno muy mediático iré a la sentencia de "la manada". En primera instancia, en la sentencia, hay un juez que emite un voto discrepante, si tenéis tiempo (y estómago), la lectura de la sentencia completa es tremenda, bien, pues en la página 243 de 371, este juez lo que dice textualmente es que "no aprecio en los videos cosa distinta a una cruda y desinhibida práctica sexual mantenida entre cinco varones y una mujer en un entorno sórdido, cutre e inhóspito... Por lo que se refiere a la mujer, tampoco percibo signo alguno de pudor en ella... la expresión de su rostro es en todo momento distendida y relajada... Una relación sexual no puede calificarse como agresión o abuso en función de si la mujer (o el hombre) la disfruta o no físicamente".

¿Tiene razones este juez para llegar a esas conclusiones?, sin duda las tiene, quizás él esté acostumbrado a ese tipo de actividades. 

Lo que quiero decir es que no existen, en mi criterio, verdades absolutas.

No se si recordáis el caso del asesinato de Isabel Carrasco. Yo creo que en este caso una madre, convencida de que la "justicia" no resolvería lo que, a su entender era el acoso y derribo por parte de una persona con poder hacia su hija a la que, según ella, había arruinado la vida y juraba que seguiría haciéndolo. Ojo, NO lo justifico, pero lo entiendo. Ella era consciente de que pagaría cara su decisión, la pregunta que ella debió hacerse fue "¿qué es más caro, mi pena de cárcel o la ruina de la vida de mi hija?". Y su respuesta fue clara, porque por desgracia, matar, en este país sale muy barato...

No voy a seguir con más ejemplos, que los hay a cientos, y muchos más en los que atañen a cosas más "triviales" pero que afectan y mucho a las personas. En muchos de los casos que conozco se cumple ese dicho de que "el pez grande se come al chico" o "el que tiene padrino se bautiza" y es así, ¿es justo?, no lo se, habrá opiniones para todos los gustos.

A lo que voy es a que la "justicia" deja de ser justa desde el mismo momento en que es interpretable. Cada cual interpreta la ley según su propio entendimiento y su criterio que está afectado por sus vivencias y creencias.

Mientras tanto yo espero jamás tener que volver a pedir amparo a una justicia que me defraudó profundamente y con la que no tengo ninguna intención de volver a contar.

ANEXO DE EDICIÓN

Hay que ver lo mal que me explico, o lo poco, que para el caso es lo mismo.

Creo que no ha quedado claro mi punto de vista (el mío), ni critico las leyes ni las aplaudo, las hay que me gustan mas y otras que me gustan menos, a lo que voy es a que la ley sólo sería equitativa (que no justa) si fuese un único juez con un único punto de vista el que dictase TODAS las sentencias, o al menos un juez por cada tipo de asunto, uno para quien mata (dejemos al lado si comete asesinato u homicidio), otro para los que roban (puede ser robo o hurto) y así un juez para cada tema, pero sólo uno. Así ese juez sería coherente con su propia disertación en cada tema. Las sentencias podrían gustarnos más o menos pero seguirían la misma linea argumental.

En el caso de que sean diferentes jueces los que juzguen, esa ecuanimidad no existe, porque cada caso queda a su interpretación. Mejor no os digo lo que opino de los jurados populares...

Pues eso, ¿me he explicado?.

viernes, 14 de marzo de 2025

Fue ayer y eran 17

 Sí señor, nada menos que diez y siete años desde que empecé a escribir por aquí. Me gusta. No se si a alguien más le gusta, le entretiene o le vale para algo, pero aquí sigo.

Sigo en modo "batería baja", en ocasiones (bastantes), "apagada o fuera de cobertura", es lo que hay. Siento que no puedo hacer planes, de ninguna clase porque la vida, a tortas, me los manda a la mierda.

Pero hoy es día de celebrar. Celebro que aún escribo por aquí, que mis padres están razonablemente bien, mis hijos tirando (si tengo fuerzas ya os contaré lo bonita que va a quedar la cicatriz de la operación de clavícula de mi garbanzo) y yo..., pues no se, pero sinceramente, no tengo ganas de pararme a pensarlo.

De momento me vale con mirar al cielo y pensar que al menos esta lluvia que no para nos llenará los embalses porque mi plan mas inmediato es dormir y como dice el chiste, "a largo plazo", desayunar.

Que seáis muy felices.

miércoles, 26 de febrero de 2025

Los pendientes de Ambrosia

No se cómo empezar el relato, el final lo tengo en las manos, estos preciosos pendientes que pertenecieron a Ambrosia, la tía-abuela de mi madre, hermana de su abuela materna, Juana.

Juana era la abuela materna de mi madre, madre de mi abuela Torina, en quien tanto pienso y a quien tanto me parezco en carácter, por más que mi madre diga que no.

Hago cálculos, si mi abuela Torina nació en 1918, su madre podía tener entre 22 y 28 años, más o menos, así que Juana, su madre, nacería alrededor de 1890 y su hermana Ambrosia, pues un par de años antes o después. Ambrosia murió joven y soltera. Digo que joven porque mi madre no la conoció, había fallecido mucho antes de que ella naciera. Murió en un desafortunado y tonto accidente.

Ambrosia servía en una buena casa en Toledo, ella ayudaba con la casa, pero sobre todo se ocupaba de cuidar a los hijos de esa familia, los crió desde que nacieron. Un día, jugando, no se les ocurrió otra cosa que saltar por encima de ella que estaba sentada en un poyo de piedra, al saltar la golpearon y cayó de espaldas, el golpe la mató... ya veis que manera más tonta.

El caso es que desconozco si ella tenía un "enamorado" o si los señores para los que trabajaba le regalaron estos pendientes, lo que sí se, es que los compraron en Madrid, en la joyería Asenjo, que estaba en la calle Carretas 15, 17, así lo pone en la caja original que conservo.

Pues bien, los pendientes los heredó mi bisabuela Juana y luego mi abuela y ella se los regaló a mi madre. Ayer, mi madre decidió que guardados no hacen nada (obviament
e) y me los dio para que los vendiera... y va a ser que no.

Supongo, porque segura no estoy, que son de oro, el cierre es de "dormilona" que a mi me resulta muy cómodo y las piedras, pues no se lo que son, circonitas supongo, no creo que sean brillantes pero no lo se y como veis, en el pendiente izquierdo falta una piedra que está en el envoltorio de papel de plata. Voy a llevarlos a arreglar y a limpiar, que buena falta les hace, espero que me confirmen los materiales pero no los voy a vender. Sinceramente son más bonitos por lo antiguo y por su historia que por los materiales de los que estén hechos, no creo que vendiéndolos los valoren en mucho pero, si intentara comprarlos, seguro que me costaban caros, así que no, esos pendientes, de momento, se quedarán conmigo, espero que mi hija decida usarlos, al menos una vez en su vida y que su tatara-tia-abuela sonría cuando la vea.

Lo sé, no tengo remedio, soy una sentimental.

viernes, 31 de enero de 2025

Viaje con nosotros

 El puente de diciembre de 2008 fue el último que pasé en Madrid, ahí empezó nuestra pesadilla y desde entonces no puedo quedarme en Madrid esos días, ya os lo he dicho otras veces.

El caso es que este año, con lo de la mononucleosis de mi Sol no tuve fuerza, ni ánimo, ni tiempo para planear ninguna escapada, pero tenía claro que aquí no me quedaba. El miércoles 4, después de cenar nos pusimos a buscar. Como podéis imaginar, para cuatro y a última hora las opciones se reducen. 

Pensamos en Soria, que yo no lo conozco, pero no fue posible, Ciudad Rodrigo, lo mismo. Las opciones se quedaron en dos, Burgos, que a mí siempre me parece una opción maravillosa y Salamanca. Mis duendes dijeron que Burgos no les apetecía, así que el destino fue Salamanca. 

Debía hacer 40 años que no iba por allí. Reservé desde aquí las entradas para ver la catedral, pero nada más, bueno sí, el hotel, en la misma puerta de la catedral, estupendo. Salimos el día 6 sin prisa, llegamos a la hora de comer y nos encontramos con que todo estaba a rebosar de gente. Comimos tarde, visitamos un museo del automóvil que nos gustó mucho y paseamos sin rumbo fijo. Entramos también en la universidad antigua y nuestro intento de ver el huerto de Calixto y Melibea fue en vano, había miles de personas haciendo cola.

El sábado visitamos la catedral, la nueva, la vieja y las torres, también las torres de la universidad pontificia y ya por la tarde la misma universidad. Fue un día súper agradable. Las noches las disfrutamos cenando en la plaza mayor con su enorme árbol de Navidad y sus luces y ya, el domingo 8, después de desayunar, nos volvimos a casa. 

Lo pasamos muy bien, estos viajes cortos de turismo cultural nos encantan a todos.

Tanto así, que, como echamos mucho de menos a mi Hada, que sigue en Trumplandia (madredelamorhermoso) pensamos en hacer una escapada cuando ella volviera para vacaciones, pero más lejos. Ella tenía muchas ganas de conocer Roma y a los chicos les pareció buena idea, también a nosotros, que la última vez que estuvimos allí fue en 2006. 

Salimos el día 26 de diciembre muy temprano por la mañana. También teníamos las reservas para visitar los museos Vaticanos, el Coliseo y el foro romano, lo demás, pues según iba surgiendo. Roma maravilloso y lleeeeeeeeno de gente, por todos lados, no se podía dar un paso. Pero fue genial. Siguiendo las recomendaciones de Instagram mis hijos iban buscando restaurantes y lugares de interés, aparte de los típicos. Yo nunca me canso de ver iglesias pero mi garbanzo ya no podía más, según él son todas iguales, o muy parecidas.

La Fontana de Trevi estaba preciosa recién restaurada y lo peor... la plaza Navona, el mercadillo navideño que habían puesto te impedía disfrutar de la grandiosidad de las fuentes, en fin.

Caminamos como locos y, por supuesto, nos quedaron mil cosas que ver, la que más rabia me dio a mi fue la Boca de la Verdad, que nunca en ninguno de mis viajes he conseguido verla.

Volvimos muy tarde, por la noche el día 29. Para mi organización era mejor así. El día 30 madrugué mucho para ir a hacer la compra y empezar a reparar la cena de Nochevieja para once personas.

Me encanta ir de viaje con mi familia, vale que a ratos todos nos ponemos un poquito insoportables, vale que no siempre nos apetece ver los mismo, todo me vale con tal de estar con ellos.

jueves, 30 de enero de 2025

Cuando el miedo sale de una teta.

 Después del puente de diciembre (que da para otra entrada) tocaba mi revisión anual de ginecología. Es fantástico cumplir años, a la revisión normal se suma la posible osteoporosis. 

Pues vale. Voy. Revisión médica, ecografía abdominal y vaginal, densitometría y, por supuesto, mamografía. Aparentemente todo bien. Siempre me llaman por la tarde cuando la radióloga estudia en detalle la mamografía y así lo hizo. Me dijo que si podía volver para hacer una eco mamaria. 

No me resultó raro, ya lo había hecho alguna otra vez, pero al llegar, me puso en imagen mi mama izquierda, con una ampliación como de 4 balones de baloncesto y me enseñó una zona con un leve moteado blanco. Me dijo que eran calcificaciones, que el año pasado había 3 y que este año, en un espacio pequeño se concentraban al menos 8. Por protocolo hay que biopsiar.

Si os digo la verdad, no me gustó, obviamente, pero por otro lado, supuse que entraba dentro de las estadísticas normales y me tocaba a mí y no a ninguno de mis hijos. Si hubiera podido hacer la biopsia en ese momento hubiera sido genial, pero no, hubo que esperar unos días a tener el quirófano y el médico.

De verdad que estaba bastante tranquila, el médico me dijo que en el 80% de los casos eran sólo calcificaciones y que en caso de no ser eso, el tratamiento era muy efectivo. Ya, claro...

La prueba fue dolorosa, y os prometo que no soy queica
, además, no comenté nada ni a mis padres ni a mis hijos ni a nadie, así que hice vida normal, buscando ratitos para ponerme hielo y evitar hematomas.

La espera de resultados se me hizo muy larga y eso que fueron 7 días hábiles. La mañana de Nochebuena el médico me llamó para decirme que todo estaba bien y que, efectivamente, sólo son calcificaciones. Hay que repetir mamografía en 6 meses.

Susto pasado, teta agujereada levemente y sensación de que necesito calma.

Baches y asfaltados

 No tengo palabra, pero tampoco fuerzas, no tengo excusas y lo peor es que tampoco las busco.

Feliz año nuevo, poco importa si mañana acaba ya el mes de enero, ¿quien me roba los días?...

Ha llovido mucho, en el sentido literal y en el figurado desde mi última entrada y sinceramente, me han faltado fuerzas para pasar por aquí. Tengo que empezar por el principio, eso es.

A primeros de noviembre me llegó un aviso a mi móvil con el título "revisión oncología pediátrica". La cita era para el viernes 8 de noviembre. Me pareció pronto, siempre hacemos la revisión de mi Sol en diciembre, pero le pregunté si podía ir al hospital ese día y me dio que sí. Vamos a obviar que me equivoqué y que el aviso era sólo para fijar una cita telefónica y darme la fecha definitiva. El caso es que finalmente la revisión se hizo ese día. Y mi Sol como una rosa..., hasta esa tarde. 

Fiebre alta, sin foco, sin nada. Intento ser racional, os lo juro, vigilamos y ya. Febrícula el sábado, febrícula el domingo, lunes no, el martes viene del entrenamiento con fiebre y con mal estado general. De la analítica del viernes se podía intuir algún tipo de virus respiratorio, pero él no tenía nada. Visita a urgencias, analíticas, placas de torax, ecografías..., nada, sólo vigilar. Miércoles febrícula, jueves bien, viernes febrícula, y sábado 39 de fiebre. Vuelta a urgencias, cultivos, más placas de tórax, más ecografías y tres analíticas a lo largo de 4 horas. No saben... No parece nada "de lo suyo", pero todas las enzimas y valores hepáticos estaban mal.

Le dan el alta y me remiten urgente a medicina interna y más ecografías por sospecha de mononucleosis. El jueves siguiente empezó con la garganta fatal y, aunque la analítica no estaba completa, la médico de medicina interna me dijo que era mononucleosis. Quedó en llamar al laboratorio y confirmarme. Ahí empezó lo malo, porque en realidad hasta ese momento, salvo por la fiebre él se encontraba bien. La cosa cambió, no había manera de controlar la fiebre. Fuimos a hacer una ecografía y se mareó, entre una enfermera y yo no podíamos sostenerle, estuvimos tres horas en la clínica hasta que se recuperó un poco. La médico de medicina interna me llamó para confirmar el diagnóstico. Descanso absoluto hasta que la fiebre remitiese y NADA de deporte, de ninguna clase, ni siquiera bicicleta estática. Eso fue lo que peor llevó. 

Poco a poco empezó a remontar, más analíticas, más ecografías, todo va mejor. Aun nos queda una analítica este martes próximo pero ya pudo empezar a moverse desde Reyes.

Y yo no razono, se me olvida comer, se me olvida hasta respirar. Tenía un viaje súper chulo a Bilbao que por supuesto no hice, no se si fue de cargar con él tuve (tengo) una tendinitis que me impide mover el hombro izquierdo, me infiltraron de urgencia y me olvidé del tema hasta que él empezó a hacer vida normal, ahora estoy rehabilitando.

Él se enfada, me ve preocupada y piensa que "aquello" de lo que él ni se acuerda le está condicionando y quiera o no, le va a condicionar de por vida.

Hay veces que sinceramente no puedo más, el terror me paraliza, no me deja pensar. Pero vamos mejor, él está bien y eso ya es bastante.

Por cierto, en mi revisión de ginecología (que da para otra entrada), en la analítica pedí que me sacaran la información de la mononucleosis y, efectivamente, la he pasado, nunca voy a saber exactamente cuando, pero si me preguntan a mi, lo tengo claro, entre febrero y marzo del año 2000, de vuelta de un viaje de trabajo a Paraguay. Ya da igual.

jueves, 17 de octubre de 2024

Gijón... 33 años después

 Los años pasan sin apenas darnos cuenta. Sólo tomamos consciencia de ello a través de referencias y a veces se nos hace imposible creer que haya pasado tanto tiempo.

 

En esta entrada os conté que durante diez años mi familia me "castigó" a ir a Asturias cada verano. Juré que no volvería en temporada de verano, para mí, de mayo a octubre es territorio prohibido. Pero las reglas están para incumplirlas. No sé bien la razón pero a finales de agosto empecé a pensar en todos los años que hacía que no iba a Gijón y me apetecía tanto... 

La opción era aprovechar la primera semana de septiembre que mi garbanzo estaba de viaje de estudios y mi sol aún no había empezado la uni, así que decidimos, mi contrario y yo, que nos íbamos de miércoles a sábado. Viaje relámpago. La idea, ninguna, caminar y caminar y caminar por todas y cada una de las calles de una ciudad de la que recordaba muchas cosas que posiblemente ya no estuvieran. Así fue. Llegamos y soltamos la maleta en el hotel, el elegido no fue mi primera opción pero el Príncipe de Asturias estaba completo y lo cambiamos por un NH estupendo al final del muro de San Lorenzo. Salimos a caminar, llegamos a saludar a la estatua de Don Pelayo y seguimos. Me sorprendió ver que lo que yo recordaba como un pedrero detrás del muelle deportivo es ahora una playa. Está preciosa, además, es una playa bastante cerrada por lo que el peligro de San Lorenzo queda lejos, y seguimos caminando, sin rumbo. 

Llegó la hora de tomar una sidrina, ¿Y que hora es esa?, cualquiera, cualquier hora es buena. Fuimos a la plaza mayor, a una sidrería donde tomamos una tapa de queso y sidra, suficiente como cena y vuelta a caminar.

Para mí la calle Ezcurdia siempre es la referencia, allí, en el 90, en un edificio que derribaron, vivía una familia que es más familia que amigos, quería verlos.

El jueves después de desayunar cumplí otro de mis objetivos, ir a la playa de La Ñora. Era mi playa favorita, es recogida y en el centro hay una "isla" a la que, cuando la marea está baja, se llega caminando. Está muy cambiada, ya no se puede bajar con el coche hasta abajo, ahora, lo que antes era un parking, es una zona de servicios de emergencia. El chiringuito donde comíamos sigue estando...

De ahí salimos a Tazones, paseamos por el pueblo, sin otro objetivo que disfrutar. Al rato decidimos ir a Candás. Yo quería ir a la iglesia. Al llegar, la tromba de agua era tal que no pudimos bajar del coche.

Volvimos a Gijón a comer y después, más paseo. A la vuelta, ya tarde, quedé con esa familia que quería ver y fue estupendo. El viernes mi objetivo era visitar a "la lloca", así la llaman, en realidad es "la madre del emigrante". El paseo es precioso y está mucho más arreglado que como yo lo recordaba, hacía fresco y estaba nublado, fueron 5 km de paseo, a la bajada mi contrario se quedó en el hotel porque tenía una videoconferencia y yo vi mi oportunidad de quitarme los zapatos y caminar por la playa. Así lo hice, me mojé los pies... y la cabeza porque llovía, pero qué feliz fui.

De vuelta a caminar y más sidra para comer, un ratito de descanso y visita al cabo Peñas. Mi padre solía llevarnos, le encanta. Yo quería ir a Salinas, yo creo que Salinas es la playa favorita de mi padre, supongo que le recuerda cuando de niño hacía pellas y se iban a la playa. La encontré preciosa.

Y vuelta a Gijón, más paseo, té caliente cerca de la playa y a dormir. El sábado volvimos, no sin antes pasarnos por una confitería y comprar de todo.

Estos han sido mis 4 días de vacaciones (el veraneo ya os lo conté) y me han encantado. Todo lo he encontrado muy diferente pero precioso, lo único que no cambia es el clima, nos llovió cada día, bueno, cuando no vas con idea de ir a la playa da un poco igual.

Me puse a pensar, el último verano que pasé allí fue el del 91... ¡33 años!, ¡cómo no voy a encontrar todo cambiado!. Luego volví en el puente de diciembre de año 99, pero apenas paramos en Gijón, sólo para ver la universidad Laboral, pero estuvimos más por Oviedo y alrededores. ¿Pasarán otros 33 años sin ir?, espero que no, eso sí, me mantengo en que en verano a mí, por allí, que no me busquen.