Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

jueves, 15 de enero de 2026

Navidad 25/26

 Un título aséptico para una temporada bonita, lo traduzco, las ganas me abandonaron y aún no han vuelto.

No he tenido unas malas Navidades, doy gracias por haber podido compartir con la gente que más quiero pero las ganas han brillado por su ausencia. Puse el árbol de Navidad a mediados de Diciembre, tarde, pero lo puse con mi hija y hacía 5 años que eso no ocurría, lo malo es que fue ella la que decidió lo que se colgaba y lo que no, según ella quedó elegante, a mi me pareció poco barroco. 

Puse el adorno de la puerta de casa y saqué mis casitas para poner en el mueble de la entrada. Saqué también un nacimiento de lana que me regaló la otra abuela de mis hijos este verano, ni uno más de los más de 30 que tengo, no tuve energía y me da pena pero no podía con mi vida.

Cambié el menú de Nochebuena, aunque hice la sopa de pescado y la lombarda, cambié la pularda por carrilleras al vino tinto, era la primera vez que las hacía y salieron ricas, la verdad. La noche del 24 estábamos los de casa, los santos padres (los míos) y mi hermano, esa es una historia que no me corresponde... Cena tranquila y bien. El día de Navidad comimos en casa de la otra abuela de mis hijos y toda mi familia política. 

En Nochevieja siempre es más complicado, más gente, más cena, más loco. Mi Hada y mi Sol se apuntaron a correr la San Silvestre y todo se retrasó, terminamos la cena justitos para las uvas. Me acosté pronto, vinieron los amigos de mis duendes a hacer fiesta en casa. Puse los servilleteros que os comenté que estaba tejiendo y que a mi Hada no le gustaban.

Año nuevo tranquilo. Organicé el chocolate con roscón para el domingo 4, todo bien, hasta que al irse de casa mi padre se cayó en la puerta, ni yo sé cómo ni él tampoco, fue una caída tonta y por suerte sin más complicaciones que el hecho de que llevaba el teléfono móvil en el bolsillo del abrigo y se lo clavó en las costillas, no tiene nada roto pero le duele. Me resulta muy duro ver como cae, y cae y se olvida de las cosas y pierde el equilibrio y me duele ver cómo él es consciente de su deterioro.

Mi madre va tirando, el día de Reyes cumplió 80 añazos, mi Hada le hizo una tarta preciosa. Y vinieron los Reyes, ¿sabéis qué, ¡me trajeron las tijeras que cortan en zig zag!, también unos "air tags" que he puesto a mis padres en los llaveros de casa. Me dan igual las críticas de mi marido, yo necesito saber donde están cuando no me contestan al teléfono y a ellos les parece bien, no hay más que hablar. También me trajeron un ordenador nuevo para sustituir este desde el que escribo, en este teclado no funcionan la j, ñ, k, 9, y la arroba (imposible poner el símbolo), tampoco los paréntesis van finos.

En fin, que se pasaron unas Navidades buenas y tranquilas en las que he disfrutado de mis padres y de mis hijos. 

Tengo más que contaros, de mi hija y de las (no)rebajas, pero lo dejo para otra entrada para le que espero encontrar energía.




domingo, 14 de diciembre de 2025

Más manualidades

 Sigo intentando ocupar las manos para desocupar la cabeza. 

Sigo tejiendo, ahora estoy con unos servilleteros de trapillo rojos y blancos que mi Hada dice que parecen "boñigas navideñas". 

Sigo con los bolsos que jamás utilizaré pero perfeccionando la técnica. Compré dos bases, una alargada de cuero para un bolso-cesta que ha quedado mono pero del que la correa de colgar no termina de convencerme y otra base de madera más pequeña y ovalada. Para esa base compré un material que es poliéster pero que simula ser cuero. Lo quería en dorado para hacerlo festivo pero no lo encontré así que lo cogí beige. También compre el cierre que uso otras veces porque me resulta fácil de poner y queda cómodo. Tuve todo el material en la bolsa más de un mes porque no sabía como atacar el tema. Tengo que decir que lo deshice al menos tres veces porque no terminaba de gustarme. Cambié el punto, dentro de que sigue siendo muy básico. 

 

No, la base no termina de gustarme como queda, pero el resultado final sí me gusta, mucho. Compré tela y hasta tiene forro. No lo he estrenado pero este sí lo usaré.

La idea del forro surgió después de la de los cojines. Quería hacer cojines de cuadros navideños aprovechando retales que tenía de cuadros azules y verdes de unos manteles que había hecho años anteriores. Parecía fácil y en realidad lo es, sólo hay que cuadrar los cuadros. Cuando tuve cortados e hilvanados cuatro de dos tamaños diferentes pensé que "quedaban pobres", así que me fui a comprar más tela de cuadros, roja y blanca para completar. Son unos cojines simples, de solapa para no tener que poner cremalleras. Pensé que unos botones grandes les darían un toque de gracia pero no quería hacer ojales, así que para cerrarlos les puse automáticos invisibles y los botones son un mero adorno. Mis hijos están renegados con tanto cojín, pero a mi me alegran. Saqué mi máquina de coser, supe como enhebrarla a la primera, eso sí, oooooooodio la maldita canilla.

Los cosí todo lo derechito que pude y los rematé con cuidado. Cuando ya pensé que tenía la máquina dominada me puse con el forro del bolso, aunque una vez hecho, hay que unirlo a mano.

A los Reyes les he pedido una tijera de esas que cortan en zig zag, supongo que no me la traerán porque nadie presta atención a lo que pido así que ya me la compraré yo después.

Quiero apuntarme a clases de costura, llevo años con la idea en la cabeza, no sé, ya os contaré.

Mientras sigo pensando en mi carta a los Reyes, si tengo tiempo la dejaré por escrito.

Puente de diciembre 2025

 Demasiados nubarrones en mi cabeza este aniversario. Me pregunto por qué mi cabeza es capaz de castigarme tanto recordando cada detalle absurdo de hace diez y siete años. En aquel 2008 los días de fiesta cayeron exactamente en los mismos días de la semana que este año.

El puente no era tal porque en realidad los festivos se reducían a sábado y lunes así que mi idea de ir a Edimburgo no podía ser. Busqué un destino nacional, como siempre, sólo que esta vez, como también esta mi Hada tuve que oír sus quejas de que a ella "la España rural le trae al pairo", también a mí sus quejas...

Busco sitios en los que no haya estado nunca y Soria era uno de esos sitios, así que allí que nos fuimos. 48 horas, no más, que la otra abuela de mis hijos había hecho plan de comida familiar el lunes 8...

Y yo empecé a ponerme mala. no quería pensarlo pero es que no podía. Aquel año, después de ir el lunes 8 al médico a que me dijera que necesitaba un psiquiatra porque veía fantasmas donde no los había (¡ja!), habíamos estado comiendo con la familia de mi contrario en su casa. Mi cabeza no paraba, al final no pude más y se lo dije, no podía ir. No fuimos, propusimos un plan alternativo de salir a comer fuera.

Nos fuimos a Soria el sábado temprano. Mi plan es siempre el mismo, mis hijos se ríen de mi porque dicen que sólo se ver iglesias, pero hay tanto Románico que ver allí que hay que verlo. Fuimos al museo Numantino, a todas las iglesias abiertas que había, a la plaza mayor, comimos bien y cenamos mejor. El domingo desayunamos en Mantequerías York y yo aproveché a comprar mantequilla dulce de Soria que me recuerda a mi infancia, Águeda, la amiga de mi familia es soriana y siempre que iba me la traía.

De ahí fuimos al monasterio de San Juan de Duero y dando un paseo, a la iglesia de San Saturio. De la que volvíamos al coche llamé para reservar comida en Medinaceli, me costó encontrar sitio. De camino paramos en el yacimiento de Numancia, rica comida y a casa. Mis hijos, nada más llegar se fueron con los amigos y yo me quedé poniendo lavadoras, cada uno a lo suyo...

El lunes comimos fuera de casa e hicimos tarde tranquila.

Hasta aquí este puente de diciembre en que se han cumplido diez y siete años de aquel otro que desgraciadamente, nunca podré olvidar.

Black Friday 2025

 Resumo, nada que rascar.

Es verdad que estoy parca en gastos, no tengo vida social alguna que me requiera de cambios de outfit continuos y tampoco tengo ganas de complicarme la vida. Recuerdo hace años, no tantos, cuando me sabía de arriba a abajo el catálogo de Zara y me da hasta risa.

Tan despistada estoy que puse la cita del dentista de mi Hada y mi Sol ese viernes a primera hora, no me di cuenta de que mi Hada quería ir de compras. Bueno, pues fuimos, más tarde de lo normal pero fuimos. En el radar, poco, un par de zapatillas Spezial para mi Garbanzo, unos vaqueros para él que prometían estar rebajados, pantalones cargo para mi Sol, que no tenían descuento, un pijama amoroso para mi Hada y, si podía ser, unos pantalones cómodos, calentitos y gustosos para mí.

No pudimos aparcar en El Corte Inglés porque el parking estaba completo, pero no se nos dio mal. Tuvimos la suerte de que las zapatillas estaban con el 30%, así que las cogimos, de ahí a Zara. Los vaqueros que estaban rebajados sólo quedaban el la calle Preciados, ni siquiera on line, ¡ni de coña estaba dispuesta a ir al centro!, nada, los cogí sin rebaja, también los "cargo". De ahí a Woman Secrets a por el pijama que sí no salió muy bien de precio. En Zara no vi pantalones que me gustaran, en realidad sólo vi a mil millones de personas revolviendo y haciendo cola, así que nos fuimos a Uniqlo. Me probé unos pantalones que estaban súper rebajados pero eran cortos ya de por sí y yo soy más alta que la media así que me quedaban demasiado cortos. Tiré por los básicos de corte masculino, fenomenales pero sin rebaja. Mi Hada me convenció para comer con ella fuera de casa y así hicimos. Fue un día intenso. Me acuerdo cuando pasaba tooooodo el día arriba y abajo de compras y me pregunto como lo aguantaba.

Pues hasta aquí mis compras de Black Friday, cada día mas convencida de que no quiero salir de casa y que no me interesa nada más allá de mi familia más cercana.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Querida Rita, quiero darte tu sitio

 Querida Rita

Estoy teniendo unos días de mierda. Me gustaría parecer más "fisna" pero es lo que hay. Si la menopausia no me mata en un sofoco lo hará de insomnio. Tampoco lo que me rodea ayuda. En casa cada uno va a lo suyo pero yo no voy a lo mío, voy a lo de todos, como pollo sin cabeza, y ¿todo para qué?, pues para nada, porque nadie se da cuenta, o si se la dan, deciden ser "discretos" y hacer como que no.

Mi Hada en su guarida, no se si es mejor que siga hablando con sus amigos de Trumplandia o que no, al fin y al cabo lo tiene muy, pero que muy chungo para volver. Sigue sin encontrar trabajo y como ella no lo encuentra, me lo da a mi, con sus ideas y sus planes, que sí, que me encanta que cuente conmigo, pero yo es que suelo tener bastantes cosas que hacer.

Mis otros duendes se van a entrenar, "se les olvida" la ropa sucia con olor a calcetín sudado dentro de la mochila de entreno y la mochila de entreno la dejan..., pues ese es el tema, que cada vez la dejan en un sitio y yo voy perdiendo el culo a buscarlas antes de que el olor se expanda por toda la casa.

Ahora se han constipado, tooodos en casa constipados, toses, mocos y malestar general, pero ahí se van, todos los días sin abrigo porque, como todo el mundo sabe, "el frío no resfría". Mi contrario es una máquina de estornudar, creo que tiene una batalla interior consigo mismo por ver si cada vez estornuda de manera más estruendosa. Mi Hada, que como dice que "en Madrid hace mucho calor comparado con donde ella estaba" pues anoche se va por ahí con las amigas del cole (benditas amigas, por cierto, cuanto la ayudan) y se va en camiseta de tirantes, ¡de tirantes!, porque "en todos los sitios hay calefacción..., bueno, se puso un abrigo encima para salir.

Volvió con fiebre, claro, pero lo de los tirantes queda de un estiloso...

A tomar por culo todo y todos, que yo ya no puedo ni quiero pelear más con nadie.  En realidad ya os lo conté, hace casi un año decidí que no discutía más, que no refunfuñaba más, que no tengo ni energía ni tiempo que perder, así que me he comprado unos buenos cascos para los oídos, a veces oigo música y otras veces los uso sin más como tapones, total, si yo hablo nadie me escucha, así que intento hacer lo mismo. Lo malo es que siempre he sido muy charlatana y me cuento cosas a mí misma, y me digo lo bien que lo hago todo y lo mucho que me esfuerzo y me voy contando lo que voy haciendo, ahora por ejemplo estoy haciendo cojines navideños con unos retales de cuadros que tenía, y me voy diciendo, "ahora el dobladillo con cuidado que te descuadran los cuadros", cualquiera que me oiga pensará que estoy loca. Pues sí, estoy loca, ¿y?.

Pues eso, que si yo le contara todas es "disertaciones" a alguien, probablemente me dirían, "esto se lo cuentas a Rita". Pues eso hago, querida Rita, yo, te lo cuento, luego ya tu lo borras de tu disco duro, porque con la cantidad de cosas "que sólo le importan a Rita", debes de tener, el disco duro petado.

Querida Rita, ¿no te parece que el sentido de humor es importantísimo?. A veces creo que no estoy peor de la cabeza gracias a que aún conservo mi sentido del humor.

Vamos hablando...

lunes, 3 de noviembre de 2025

Me rindo


 Se acabó, cerrado por defunción de la penúltima neurona que me quedaba medio sana. No puedo más, me he cansado de pensar que sí, que puedo, de tirar siempre "un poquito más", de decir "estoy bien", de pensar, "venga, que no puedes fallar". Se acabó, quiero meterme debajo de una cama, en un armario, en en sitio donde nadie me vea ni me busque y desaparecer.

Mi Hada volvió, llorando a mares, sólo repite que "no quiere estar aquí", quiere irse a EEUU (no entiendo ese amor por un país tan poco amigable). Dice que España es un país fallido y por más que me duela no puedo dejar de darle la razón. En España se trabaja mucho para que te paguen una miseria con la que no puedes más que sobrevivir, sin perspectivas de mejora a medio plazo. La vivienda es un chiste malo, los salarios son de terror y el "estado del bienestar" se ha convertido en "el bienestar del estado".

No tengo un millón de dólares para comprarle un visado. Mi contrario se desespera, ella está muy apática para todo. Vale que los trabajos aquí son un asco, pero es lo que hay y "con estos bueyes hay que arar", busca sin descanso algún puesto con proyección internacional en ese afán de escaparse de aquí. Es su vida, pero me duele. Su padre no la presiona (de momento), pero me calienta a mi la cabeza con el tema y yo poco más puedo hacer, hablar con ella, intentar ayudarla, convencerla de que hay que empezar por algún lado. Y mientras, como siempre, me olvido de mí, de mis más mínimas necesidades y me voy haciendo cada vez más pequeñita y más invisible. Estoy ahí para solucionar todo, pero siento que nadie está nunca para mí. Y me canso, bueno, ya no me canso, ya es que no tengo ni energía para casarme.

Así que, hasta aquí he llegado, mi modo "ahorro encendido" y a seguir, como pueda, si es que puedo. No veo el final del túnel y de verdad que lo siento. No me gusta sentirme así, pero es lo que hay y no voy a hacer de "fingir que no estoy hecha una mierda" una tarea más porque, como os digo, la única neurona que me queda es para acordarme de ir al baño cuando lo necesite.

lunes, 15 de septiembre de 2025

La "pantalonera limitada"

 No se me ha ocurrido ningún título mejor para la entrada. Seguro que no entendéis el por qué, tendríais que leer "El color púrpura".

Mi cabeza no para, ni de día ni de noche, insisto en que no me encuentro bien, intento disimular todo lo que puedo, no quiero preocupar la nadie, mis padres están para poca broma, mi contrario tiene sus cosas, entre las que se encuentra sin duda la situación de mi Hada y mis hijos tienen que disfrutar la vida y atender sus estudios.

Y yo no encuentro mejor manera de parar la cabeza que no dejar quietas las manos, tengo que hacer cosas y, como tampoco soy un hacha para el bricolaje, cosa que me vendría muy bien, tiro por otras manualidades, costura o tejido. En cualquier caso son cosas sencillas porque quiero empezar y terminar y ver los resultados que en mi vida normal no veo.

Este verano me ha dado por tejer trapillo. Es barato, fácil de encontrar, no mancha y se recoge en un momento. Vi un tutorial en Instagram y me pareció fácil, compré unos cierres metálicos en Pontejos y empecé. Soy tremendamente chapucera, miro el tutorial, lo paro, voy para atrás y para adelante y el subir las vueltas no me sale, así que las hago a mi manera, que está mal pero el fallo se ve menos. Primero hice el bolso más grande, pesa demasiado porque es trapillo de algodón, lo usaré en casa para guardar otras labores, luego compré otro trapillo menos pesado en marrón para mí y otro en varios colores tornasolados en azul que eligió mi Hada. Me encanta hacer cosas con ella.

Fui perfeccionando la forma de colocar el cierre hasta conseguir formar un asa que lo haga más cómodo. Pero me quedaba trapillo de algodón pesado y seguí y seguí y seguí haciendo bolsos, pequeños, grandes, con asa de mano o para colgar. Sinceramente ni valen de mucho, son graciosos es o sí y quizás alguna vez los utilice, no estoy segura. Con lo último que me quedaba de trapillo blanco hice una cesta, para colocar los ganchillos, o mejor dicho para intentar colocar mi cabeza.

No me queda trapillo, algo tengo que hacer ahora, si mis manos paran mi cabeza no descansa y no puedo permitírmelo.