Hola

Quiero daros la bienvenida a todos los que estáis aterrizando en el Reino de la Mermelada por primera vez. Esta es una ventana abierta a través de la que podéis asomaros a lo que es mi día a día. Si llegáis aquí buscando respuestas o información sobre la leucemia infantil, que sepáis que las respuestas están en vosotros mismos, yo sólo puedo compartir las mías. Agarraos fuerte que vienen curvas.

jueves, 22 de enero de 2026

Continuando

Aquí sigo, tirando, comiéndome una hojaldrina que aún queda de Navidad, con las mismas ganas (pocas) y hoy con agujetas en las piernas y el culo, creo que ayer me pasé con el peso en el gimnasio.

Porque sí, sigo yendo al gimnasio, tres veces por semana, sin ganas, pero voy, sin ver ningún resultado, pero voy, sin comprender qué le encuentra la gente a ir, pero voy.

A lo que iba, este año no he ido a las rebajas , es verdad que tenía marcado como favoritos un par de abrigos largos para compartir con mi Hada y algunos pantalones para mis otros duendes. Nada, los pantalones no los rebajaron y los abrigos se agotaron antes de empezar las rebajas. Y es que mi Hada tenía que buscar "ropa formal". Estuvo desesperada dos meses, mandando "aplicaciones" a través de Linkedin, sin ninguna respuesta y de repente y de la nada la llamaron 3 empresas distintas, todas para hacer entrevista el mismo día y a la misma hora, el jueves 18 de diciembre. A una la llevé yo por la mañana, era a la 1 y duró una hora, la otra la hizo al salir por teléfono y a la tercera, que era la que más le interesaba, la habían citado a las 4, le llevé a casa, comió, se cambió de ropa y la llevé.

Le hicieron una entrevista y le comentaron que tenía que hacer una prueba de contabilidad (mal, porque ella estudió el sistema americano) y otra prueba de inglés (después de 4 años viviendo allí), dijeron que la llamarían para citarla a las pruebas, pero a las dos horas la llamaron para mandarle la oferta formal y meterla prisa para que mandase toda la documentación y la oferta firmada el viernes 19 a primera hora. Es una de las "big four". En realidad es una gran oportunidad, y ella lo sabe, lo malo, las comparaciones, tres de sus más mejores amigos de Trumplandia han entrado en la misma empresa pero allí, en el mismo puesto, pero su sueldo es literalmente cuatro veces el de mi hija. Es lo que hay.

Empezó el día 7 de enero. Yo estoy contenta y ella también, pero a ratos vuelve a llorar y decir que quiere irse. ¿Os he dicho que la paciencia no es una de mis virtudes?. No vale de nada, esperar lo que no puede ser.

Mis otros hijos mal de ánimo. La carrera que eligieron es de las ingenierías más difíciles en la universidad que tiene fama de ser la más dura. Los exámenes son auténticas debacles.

y yo, pues igual, sin ganas de nada. Hoy estoy con trabajo de oficina, contratos y valoraciones, sin estrés y ya que estaba sentada he pensado en regar un poco este jardín. Me gustaría trasmitir un poco de energía pero no puedo.

Por cierto, el domingo pasado mi Hada me arrastró de tiendas y terminamos comprando un abrigo súper chulo, eso sí, sin rebaja alguna.

¿Quien me ha visto y quien me ve?.

¡¡¡¡¡¡ACTUALIZACIÓN!!!!!

Me he metido en la web de Mango para poneros la fotos del abrigo y resulta que lo han rebajado 30 eurazos, así que lo he vuelto a comprar y devolveré el que tengo en casa.

Ale, ya puedo decir que he aprovechado las rebajas.

jueves, 15 de enero de 2026

Navidad 25/26

 Un título aséptico para una temporada bonita, lo traduzco, las ganas me abandonaron y aún no han vuelto.

No he tenido unas malas Navidades, doy gracias por haber podido compartir con la gente que más quiero pero las ganas han brillado por su ausencia. Puse el árbol de Navidad a mediados de Diciembre, tarde, pero lo puse con mi hija y hacía 5 años que eso no ocurría, lo malo es que fue ella la que decidió lo que se colgaba y lo que no, según ella quedó elegante, a mi me pareció poco barroco. 

Puse el adorno de la puerta de casa y saqué mis casitas para poner en el mueble de la entrada. Saqué también un nacimiento de lana que me regaló la otra abuela de mis hijos este verano, ni uno más de los más de 30 que tengo, no tuve energía y me da pena pero no podía con mi vida.

Cambié el menú de Nochebuena, aunque hice la sopa de pescado y la lombarda, cambié la pularda por carrilleras al vino tinto, era la primera vez que las hacía y salieron ricas, la verdad. La noche del 24 estábamos los de casa, los santos padres (los míos) y mi hermano, esa es una historia que no me corresponde... Cena tranquila y bien. El día de Navidad comimos en casa de la otra abuela de mis hijos y toda mi familia política. 

En Nochevieja siempre es más complicado, más gente, más cena, más loco. Mi Hada y mi Sol se apuntaron a correr la San Silvestre y todo se retrasó, terminamos la cena justitos para las uvas. Me acosté pronto, vinieron los amigos de mis duendes a hacer fiesta en casa. Puse los servilleteros que os comenté que estaba tejiendo y que a mi Hada no le gustaban.

Año nuevo tranquilo. Organicé el chocolate con roscón para el domingo 4, todo bien, hasta que al irse de casa mi padre se cayó en la puerta, ni yo sé cómo ni él tampoco, fue una caída tonta y por suerte sin más complicaciones que el hecho de que llevaba el teléfono móvil en el bolsillo del abrigo y se lo clavó en las costillas, no tiene nada roto pero le duele. Me resulta muy duro ver como cae, y cae y se olvida de las cosas y pierde el equilibrio y me duele ver cómo él es consciente de su deterioro.

Mi madre va tirando, el día de Reyes cumplió 80 añazos, mi Hada le hizo una tarta preciosa. Y vinieron los Reyes, ¿sabéis qué, ¡me trajeron las tijeras que cortan en zig zag!, también unos "air tags" que he puesto a mis padres en los llaveros de casa. Me dan igual las críticas de mi marido, yo necesito saber donde están cuando no me contestan al teléfono y a ellos les parece bien, no hay más que hablar. También me trajeron un ordenador nuevo para sustituir este desde el que escribo, en este teclado no funcionan la j, ñ, k, 9, y la arroba (imposible poner el símbolo), tampoco los paréntesis van finos.

En fin, que se pasaron unas Navidades buenas y tranquilas en las que he disfrutado de mis padres y de mis hijos. 

Tengo más que contaros, de mi hija y de las (no)rebajas, pero lo dejo para otra entrada para le que espero encontrar energía.