Tenía muchas ganas. Me encantan los saraos familiares, las comidas, las celebraciones. Siempre hago una comida en Navidad, otra por el día del padre, la del día de la madre y alguna otra que siempre cae.
Este año no había podido ser, así que hoy ha sido el día...
Lo pensé ayer, deprisa y corriendo, el motivo, mi cumpleaños..., con la mitad de la familia a dieta y sin tiempo de preparar demasiado tiré de una lasagna que había congelado y de un par de pollos asados que fuimos a buscar esta mañana junto con la tarta.
De primero, un poco de todo, espárragos verdes y blancos, verduras al vapor y ensaladas de colores, nada demasiado preparado, lo importante es que los abuelos, todos han venido a comer y soplar las velas conmigo.
La tarta estaba rica, pero como resultaba un poco sosa, mis duendes y mi contrario la han redecorado con Lacasitos. Las velas, recicladas, ya las habíamos soplado en el cumple de mi contrario en la celebración privada que habíamos hecho en el hospital.
Tenía tantos deseos cuando iba a soplar que no me ha dado tiempo, mis duendes han soplado antes de que yo cerrase los ojos y los pidiera para mis adentros, da igual, son demasiado importantes para hacerlos depender de una vela...
Me gustan las reuniones familiares.