
Pues vaya tontería, eso es más que evidente, no soy despampanante como ella ni mi marido es un morenazo de 2X2 como el suyo.
Pero las diferencias van más allá de esos meros "formalismos". Estaba yo hoy leyendo el ELLE del mes de abril, justo el día antes de que salga el nuevo, por aquello de no irlos almacenando sin ojear, pero, a lo que vamos..., decían Heidi y su marido que ellos tenían claro que antes que los papás de tres niños preciosos eran marido y mujer, pareja, y que eso era lo más importante. Justo ahí me he dado cuenta de que yo no soy Heidi Klum.
Amo a mi marido, con toda mi alma, mi cabeza y mi corazón, pero hoy por hoy, mis hijos están en otra dimensión, digamos, más "necesaria". Mi marido y yo somos personas formadas en el cariño de una familia que nos ofreció apoyo, consejo, amor, comprensión y dedicación. Mis hijos necesitan hoy por hoy eso que nosotros tuvimos, y en muchas ocasiones eso significa anteponer su cuidado y educación a otros asuntos más "de pareja".
No se, yo lo veo así. La vida es una sucesión de etapas, en las que las prioridades cambian, para que poco a poco cada cosa vaya encontrando su propio lugar.
Cariño, nos debemos unas cuantas cenas, más de una escapada romántica y algún que otro mimo. Como buenos contables que somos llevamos todo apuntado en el "libro mayor" y ya sabes, en este hay un "debe", un "haber" y al final siempre queda lo que "debe haber", nuestra familia.